En Memoria de Ligia Calderón Romero (Homenaje Póstumo)

Una lágrima brota de sus ojos de gata
que parecen de fuego, que parece de plata.
Con el alma de nácar y el dolor encendido,
el amor que sentía no era más que traición.
¿Qué te han hecho, mi niña? ¿Quién quebró tu pasión?
Y un jilguero le brinda su cantar afligido.
En su tierno semblante se ilumina la pena
que satura de estrellas la mirada serena
de un espíritu frágil incapaz de vivir.
Tiene el alma dolida por el mágico hechizo
de ese príncipe alado de volar enfermizo
que no tuvo reparos en hacerla sufrir.
¡Ven conmigo, preciosa, que tu rostro sonría
y verás que el espejo te devuelve alegría!
¡En el campo las flores se vistieron de gala,
ensayaron colores y perfumes sutiles
intentando fragancias de lavandas y abriles!
¿No te gustan los trinos que el gorrión te regala?
En el aire la brisa se convierte en arrullo,
y las hojas movidas, con un suave murmullo,
acompañan los trinos del sensible gorrión.
Y la niña se siente tan feliz y querida
que olvidando tristezas, cicatrices y herida,
disfrazó su congoja de una nueva ilusión.
No cabía más llanto, ni tampoco amargura.
Los momentos pasados reclamaban ternura
y la gracia del cielo le insuflaba valor.
El jilguero no estaba, se marchaba discreto
para darle a la niña su regalo secreto:
En su pico dorado le llevaba una flor.

..--..

Siempre te he querido... CHU.
 
Una lágrima brota de sus ojos de gata
que parecen de fuego, que parece de plata.
Con el alma de nácar y el dolor encendido,
el amor que sentía no era más que traición.
¿Qué te han hecho, mi niña? ¿Quién quebró tu pasión?
Y un jilguero le brinda su cantar afligido.
En su tierno semblante se ilumina la pena
que satura de estrellas la mirada serena
de un espíritu frágil incapaz de vivir.
Tiene el alma dolida por el mágico hechizo
de ese príncipe alado de volar enfermizo
que no tuvo reparos en hacerla sufrir.
¡Ven conmigo, preciosa, que tu rostro sonría
y verás que el espejo te devuelve alegría!
¡En el campo las flores se vistieron de gala,
ensayaron colores y perfumes sutiles
intentando fragancias de lavandas y abriles!
¿No te gustan los trinos que el gorrión te regala?
En el aire la brisa se convierte en arrullo,
y las hojas movidas, con un suave murmullo,
acompañan los trinos del sensible gorrión.
Y la niña se siente tan feliz y querida
que olvidando tristezas, cicatrices y herida,
disfrazó su congoja de una nueva ilusión.
No cabía más llanto, ni tampoco amargura.
Los momentos pasados reclamaban ternura
y la gracia del cielo le insuflaba valor.
El jilguero no estaba, se marchaba discreto
para darle a la niña su regalo secreto:
En su pico dorado le llevaba una flor.

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Siempre te he querido... CHU.
Un gran y merecido homenaje a nuestra querida Ligia seguro que lo estará leyendo toda la eternidad es especial un honor disfrutarlo un saludo
 
estimada Adrif23, perdón por el poema, hace parte de dos poemas de duelo, el otro tiene como título 'Ángel del silencio', aun no publicado en MP.
Y digo perdón, porque es directo sin piedad, precisamente para curar la pena. Saludos la resignación esté de tu parte. Gracias por tu respueta
 
Me llena el alma leer estas cosas; gracias por compartirlas. Era uno de mis dos amores de la vida. Es lindo escuchar cómo la percibía esta comunidad que la acogió con tanto cariño. Lo agradezco mucho!
 
Ligia fue un verdadero pilar de esta comunidad, siempre respetuosa y seria al tratar los temas de la poesía. Su ausencia se sentirá profundamente. Mi más sentido pésame a su familia y amigos; aunque llego tarde, el dolor permanece, sobre todo cuando se trata de una mujer como ella, cuya presencia y ejemplo siempre permanecerán en nuestra memoria.
 
Cuando salga a buscar a mis amigos,
a mis amigos muertos, voz en riza,
se apagará la luz escurridiza
de crisantemos negros y quejigos.

No alumbrará la luna en los postigos
con el tibio color que cicatriza,
ni este verso doliente minimiza
el áureo imperfecto de los trigos.

Llorará la campiña con sus truenos
sobre el trono de la última poeta:
que es Ligia Calderón, la siempre hermosa,

y en esa tempestad de lutos plenos
le escribo en mi refugio anacoreta
recordando a su pluma que reposa.

Safe Creative
Octubre 2025
 
A Ligia

arveji.jpg



Con tus palabras brotan arvejillas

que perfuman llanuras, mar y sierras,

desde una rica costa hasta estas tierras,

germinando en mi prado tus semillas.

Y brotan en zarcillos de colores,

lluvias de flores

que traen las brisas…

son tus sonrisas

que desde el cielo

cruzan el velo

por el prodigio astral de la poesía

que florece en tu estrella día a día.


May
 
Última edición:
May! Qué absoluta belleza definitivamente hay una fuerza creadora de la palabra poética para trascender distancias y dimensiones. Gracias por este regalo y por permitirme sentirme cerca de ella.
 
Última edición:
Vicente, encuentro tanta belleza en estos versos; me ayudan a transformar el dolor. Gracias por compartir, por recordarla y por tomarte el tiempo para escribirlo. Mi tía abraza tu pluma!



Una lágrima brota de sus ojos de gata
que parecen de fuego, que parece de plata.
Con el alma de nácar y el dolor encendido,
el amor que sentía no era más que traición.
¿Qué te han hecho, mi niña? ¿Quién quebró tu pasión?
Y un jilguero le brinda su cantar afligido.
En su tierno semblante se ilumina la pena
que satura de estrellas la mirada serena
de un espíritu frágil incapaz de vivir.
Tiene el alma dolida por el mágico hechizo
de ese príncipe alado de volar enfermizo
que no tuvo reparos en hacerla sufrir.
¡Ven conmigo, preciosa, que tu rostro sonría
y verás que el espejo te devuelve alegría!
¡En el campo las flores se vistieron de gala,
ensayaron colores y perfumes sutiles
intentando fragancias de lavandas y abriles!
¿No te gustan los trinos que el gorrión te regala?
En el aire la brisa se convierte en arrullo,
y las hojas movidas, con un suave murmullo,
acompañan los trinos del sensible gorrión.
Y la niña se siente tan feliz y querida
que olvidando tristezas, cicatrices y herida,
disfrazó su congoja de una nueva ilusión.
No cabía más llanto, ni tampoco amargura.
Los momentos pasados reclamaban ternura
y la gracia del cielo le insuflaba valor.
El jilguero no estaba, se marchaba discreto
para darle a la niña su regalo secreto:
En su pico dorado le llevaba una flor.

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Siempre te he querido... CHU.
 
Última edición:
Pepesori, gracias infinitas! Cuando los leo, por un instante, el duelo se transforma en canto y no arde la herida.


Cuando salga a buscar a mis amigos,
a mis amigos muertos, voz en riza,
se apagará la luz escurridiza
de crisantemos negros y quejigos.

No alumbrará la luna en los postigos
con el tibio color que cicatriza,
ni este verso doliente minimiza
el áureo imperfecto de los trigos.

Llorará la campiña con sus truenos
sobre el trono de la última poeta:
que es Ligia Calderón, la siempre hermosa,

y en esa tempestad de lutos plenos
le escribo en mi refugio anacoreta
recordando a su pluma que reposa.

Safe Creative
Octubre 2025
 

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