A Ana Mary y a Poli
LAS TORRES DE GRAMEDO
En la hermosa montaña de Palencia
está el pueblo y la gente que me acoge
sin que el abrazo inmaterial se afloje
en sus calles, jamás con estridencia.
Allí se te hace blanda la conciencia
sin que la vida acidulada moje,
sin que nada al corazón arroje
a la zarza peor de la existencia.
A mis pies lo creado mientras sigo
ascendiendo en el monte —rezo el Credo—,
del cansancio, apoyado en el amigo,
pues con Dios y con él todo lo puedo.
Y en la cima mirando atrás consigo
ver la torre y la iglesia de Gramedo.
Laus Deo.
Salva Glez. Moles.
2025.
NOTA: Gramedo es un pueblo de la provincia de Palencia (Castilla) pedanía del Ayuntamiento de Cervera de Pisuerga. Con sus escasos quince habitantes se ha convertido en un remanso de paz y de solidaridad que disfruto cada vez que puedo. En sus campos y montañas se pueden contemplar corzos, zorros y demás animales autóctonos en libertad además de aves rapaces surcando el cielo. Tiene un clima netamente castellano con nieves en los inviernos que, con el deshielo, se transforman en lugares idóneos para la pesca. En definitiva, uno de los muchísimos lugares de nuestra península que invitan al recogimiento y a dar gracias por todo lo creado. Unos lugares aquellos que merecen la pena visitar.
LAS TORRES DE GRAMEDO
En la hermosa montaña de Palencia
está el pueblo y la gente que me acoge
sin que el abrazo inmaterial se afloje
en sus calles, jamás con estridencia.
Allí se te hace blanda la conciencia
sin que la vida acidulada moje,
sin que nada al corazón arroje
a la zarza peor de la existencia.
A mis pies lo creado mientras sigo
ascendiendo en el monte —rezo el Credo—,
del cansancio, apoyado en el amigo,
pues con Dios y con él todo lo puedo.
Y en la cima mirando atrás consigo
ver la torre y la iglesia de Gramedo.
Laus Deo.
Salva Glez. Moles.
2025.
NOTA: Gramedo es un pueblo de la provincia de Palencia (Castilla) pedanía del Ayuntamiento de Cervera de Pisuerga. Con sus escasos quince habitantes se ha convertido en un remanso de paz y de solidaridad que disfruto cada vez que puedo. En sus campos y montañas se pueden contemplar corzos, zorros y demás animales autóctonos en libertad además de aves rapaces surcando el cielo. Tiene un clima netamente castellano con nieves en los inviernos que, con el deshielo, se transforman en lugares idóneos para la pesca. En definitiva, uno de los muchísimos lugares de nuestra península que invitan al recogimiento y a dar gracias por todo lo creado. Unos lugares aquellos que merecen la pena visitar.
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