Ruidos poéticos

Guerrion

Poeta que considera el portal su segunda casa
El sol, al igual que Sonia, me derretía cada día.
Éramos compañeros de clase y cómplices de caricias
que nos subían la temperatura o de suspiros como leche
derramada sobre una estufa donde siempre había mole, arroz y frijoles.

Tizas, pizarrón, chicles miniatura,
pachucos con salsa Valentina, uvas y queso
con efecto a besos, y las típicas sacadas de lengua
antes de un joven romance son recuerdos de comienzos de secundaria.

El viento corría por las calles,
y por las veredas, chivas, perros, hambre
y antojos de huevos de esturión orgánico en migas.
Sí, además huevos de tres aves, pastel de tres leches y buñuelos
empapados con aceite regio, canela y azúcar refinada de los vecinos unates.

Mientras tanto, yo le escribía a Sonia,
sin darme cuenta de que su presencia me inspiraba
palabras que ni siquiera sabía eran poesía, sino ruidos rurales,
como el cantar del gallo sin navajas que, al segundo de volver a ocupar
las respiraciones de las que somos conscientes me recordaban tanto a ella.

¿Qué pensará Sonia de las palabras feas, y sin adornos, que le escribí anoche?
Pero asi, al mismo segundo me olvidaba del poema, como de Sonia porque el gallo
también estaba entrenado para picotearte y sacarte de la cama.

Fidel Guerra. Marzo 23, 2026.
 
El sol, al igual que Sonia, me derretía cada día.
Éramos compañeros de clase y cómplices de caricias
que nos subían la temperatura o de suspiros como leche
derramada sobre una estufa donde siempre había mole, arroz y frijoles.

Tizas, pizarrón, chicles miniatura,
pachucos con salsa Valentina, uvas y queso
con efecto a besos, y las típicas sacadas de lengua
antes de un joven romance son recuerdos de comienzos de secundaria.

El viento corría por las calles,
y por las veredas, chivas, perros, hambre
y antojos de huevos de esturión orgánico en migas.
Sí, además huevos de tres aves, pastel de tres leches y buñuelos
empapados con aceite regio, canela y azúcar refinada de los vecinos unates.

Mientras tanto, yo le escribía a Sonia,
sin darme cuenta de que su presencia me inspiraba
palabras que ni siquiera sabía eran poesía, sino ruidos rurales,
como el cantar del gallo sin navajas que, al segundo de volver a ocupar
las respiraciones de las que somos conscientes me recordaban tanto a ella.

¿Qué pensará Sonia de las palabras feas, y sin adornos, que le escribí anoche?
Pero asi, al mismo segundo me olvidaba del poema, como de Sonia porque el gallo
también estaba entrenado para picotearte y sacarte de la cama.

Fidel Guerra. Marzo 23, 2026.
Me ha gustado su profunda reflexión que revela la fragilidad del recuerdo y la dificultad de capturar la esencia de un amor juvenil que, como el gallo, puede sacudirlo de la cama y de su propia poesía.
Siempre es un honor visitarlo.

Le envío un saludo desde mi humilde Habana
 
Hello Alde,

Quiero deciros que I love the community of mundo poesía and plan to remain here at least in my present life. I hope to continue to see you here for a long time, I don’t plan on being a stranger.

At one time, in the house where I grew up, we had ducks, goats, hogs, hens, dogs, (no cats) three turkeys, and fruit trees. I was the one responsible for the goats, another brother for the hogs, and so forth. Sometimes it was a real pain- especially el pinche gallo- working among all those animals, and that was because all of them wanted to get acquainted with each other. I grant it was possible because
casi siempre los miraba juntos hablando cada cual en su propio lenguaje y asistiendo con la cabeza.

I think my taste for poetry or written ideas hit me while I was herding goats, watching the sunsets and folks starting to light their kerosene lamps, pero lo que más que me llego fue cuando pasaba por la casa de la guerca I had a crush on, who'd smile at me through the flame visible in the glass bulb. Y si, fue entonces cuando comprendí que los suspiros, de alguna manera, y muy a mi modo, podían describirse. Recuerdo que, por aquellos tiempos, teníamos un puesto de frutas, una tienda de abarrotes y una panadería, ya que mi padre, que ya no está con nosotros, era un gran panadero reconocido no solo en el barrio, sino en la ciudad de Reynosa, Tamaulipas, donde nació este humilde, imaginativo y a veces alocado poeta. Así que crecí entre los ruidos y olores rurales, y en mayor medida bajo la mirada, sonrisa y voz de Sonia que no solo me desplazaba mentalmente, sino también a mis cabras que ya luego aparecían. Oh, pero que pinches regañadas y todo por estar escribiéndole a la morra.

Saludos,

Fidel Guerra.
 
Hello Alde,

Quiero deciros que I love the community of mundo poesía and plan to remain here at least in my present life. I hope to continue to see you here for a long time, I don’t plan on being a stranger.

At one time, in the house where I grew up, we had ducks, goats, hogs, hens, dogs, (no cats) three turkeys, and fruit trees. I was the one responsible for the goats, another brother for the hogs, and so forth. Sometimes it was a real pain- especially el pinche gallo- working among all those animals, and that was because all of them wanted to get acquainted with each other. I grant it was possible because
casi siempre los miraba juntos hablando cada cual en su propio lenguaje y asistiendo con la cabeza.

I think my taste for poetry or written ideas hit me while I was herding goats, watching the sunsets and folks starting to light their kerosene lamps, pero lo que más que me llego fue cuando pasaba por la casa de la guerca I had a crush on, who'd smile at me through the flame visible in the glass bulb. Y si, fue entonces cuando comprendí que los suspiros, de alguna manera, y muy a mi modo, podían describirse. Recuerdo que, por aquellos tiempos, teníamos un puesto de frutas, una tienda de abarrotes y una panadería, ya que mi padre, que ya no está con nosotros, era un gran panadero reconocido no solo en el barrio, sino en la ciudad de Reynosa, Tamaulipas, donde nació este humilde, imaginativo y a veces alocado poeta. Así que crecí entre los ruidos y olores rurales, y en mayor medida bajo la mirada, sonrisa y voz de Sonia que no solo me desplazaba mentalmente, sino también a mis cabras que ya luego aparecían. Oh, pero que pinches regañadas y todo por estar escribiéndole a la morra.

Saludos,

Fidel Guerra.
Life will reward you abundantly.

I greet you again.
 

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