Zaasz
Poeta recién llegado
Lo que tú crees, yo no lo veo.
Lo que tú ves, yo no lo creo.
Cuando tú des, yo descabalgo;
rápidos pies, lento y despacio.
Mi corazón responde a tu fuego,
mientras mis manos se queman,
ya que, sin razón de ser,
solo buscan tu tacto.
En el acto de tu cuerpo,
los focos de mi escenario.
El miedo a lo lúdico
ya es recuerdo olvidado.
Así como tu visión es mi creencia,
de Dios es pertenencia,
aunque de escasa clarividencia,
la ciencia de lo besado.
Versado en cielos vanos
y descreído de lo malo,
paso a paso entiendo
lo que me vas mostrando.
Lo que tú ves, yo no lo creo.
Cuando tú des, yo descabalgo;
rápidos pies, lento y despacio.
Mi corazón responde a tu fuego,
mientras mis manos se queman,
ya que, sin razón de ser,
solo buscan tu tacto.
En el acto de tu cuerpo,
los focos de mi escenario.
El miedo a lo lúdico
ya es recuerdo olvidado.
Así como tu visión es mi creencia,
de Dios es pertenencia,
aunque de escasa clarividencia,
la ciencia de lo besado.
Versado en cielos vanos
y descreído de lo malo,
paso a paso entiendo
lo que me vas mostrando.