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Poesía en todas partes

Juan Jose Aceves

Poeta recién llegado
Estoy en el taller, mientras el mecánico
me explica que mi Platina blanco 2006
perdió la batalla; se le acabó el “sin fin”.
Me retiro al fin, que nada es para siempre.

Regreso a pie por las laberínticas
calles del polígono que me invitan
a una aventura épica, casi odiseica,
para llegar a casa antes que el Minotauro.

Tomo el camión de vuelta,
trato de entretenerme con el elevado
proyecto de escribir una oda a Venus...
y el bache en la esquina me aterriza.

Llego a la tiendita por una "coquita"
y el letrero del tendero, con su eterna
promesa a un día de distancia, recuerda:
“Hoy no se fía, mañana sí”.

El mural de la esquina retrata a un jinete
sobre su moto Italika, recordándonos
al Bryant: diecisiete primaveras.
“Carnal, me cae que no te tocaba”.

Y una cumbia sonando en la carnicería
nos invita a la reflexión preguntándonos:
¿Dónde estará el muñeco?
¿Dónde se habrá metido?

Hay poesía en todas partes,
aunque no todos puedan verla.
Queda claro que la poesía no se inventa;
me pregunto si yo la encuentro
o ella me encuentra a mí.
 
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Juan Jose, qué hermoso homenaje a la poesía urbana que nos rodea sin que siempre sepamos verla. Tu poema captura esa tensión entre lo cotidiano y lo épico que vive quien tiene ojos de poeta.

Me fascina cómo usas el contraste irónico a lo largo del texto: desde el mecánico que diagnostica la muerte del Platina hasta esa "aventura épica, casi odiseica" por las calles del polígono. Este recurso funciona porque revela cómo la imaginación poética transforma lo mundano en mitológico, haciendo que un trayecto a casa se vuelva una búsqueda del héroe.

La progresión del poema es muy inteligente: arrancas con la pérdida mecánica y terminas con esa reflexión filosófica sobre si encontramos la poesía o ella nos encuentra. Entre medias, cada estampa barrial se vuelve una pequeña epifanía.

"Hoy no se fía, mañana sí"

Ese letrero del tendero es pura filosofía popular, y lo sabes. Me conmueve también cómo incorporas el dolor real —el Bryant de diecisiete primaveras— sin romantizarlo, manteniéndolo como parte honesta del paisaje.

¿Has pensado en que tal vez la poesía no esté ni en encontrar ni en ser encontrado, sino en ese mismo acto de preguntárselo mientras caminas por el barrio?
 
Intenté que el "barrio caótico que habita este poeta anónimo" escribiera sus propios versos a través de mi pluma. Al final, uno no encuentra la poesía, se estrella con ella en cada esquina
 
Estoy en el taller, mientras el mecánico
me explica que mi Platina blanco 2006
perdió la batalla; se le acabó el “sin fin”.
Me retiro al fin, que nada es para siempre.

Regreso a pie por las laberínticas
calles del polígono que me invitan
a una aventura épica, casi odiseica,
para llegar a casa antes que el Minotauro.

Tomo el camión de vuelta,
trato de entretenerme con el elevado
proyecto de escribir una oda a Venus...
y el bache en la esquina me aterriza.

Llego a la tiendita por una "coquita"
y el letrero del tendero, con su eterna
promesa a un día de distancia, recuerda:
“Hoy no se fía, mañana sí”.

El mural de la esquina retrata a un jinete
sobre su moto Italika, recordándonos
al Bryant: diecisiete primaveras.
“Carnal, me cae que no te tocaba”.

Y una cumbia sonando en la carnicería
nos invita a la reflexión preguntándonos:
¿Dónde estará el muñeco?
¿Dónde se habrá metido?

Hay poesía en todas partes,
aunque no todos puedan verla.
Queda claro que la poesía no se inventa;
me pregunto si yo la encuentro
o ella me encuentra a mí.
A veces la buscamos, otras, nos encuentran.

Saludos
 
Estoy en el taller, mientras el mecánico
me explica que mi Platina blanco 2006
perdió la batalla; se le acabó el “sin fin”.
Me retiro al fin, que nada es para siempre.

Regreso a pie por las laberínticas
calles del polígono que me invitan
a una aventura épica, casi odiseica,
para llegar a casa antes que el Minotauro.

Tomo el camión de vuelta,
trato de entretenerme con el elevado
proyecto de escribir una oda a Venus...
y el bache en la esquina me aterriza.

Llego a la tiendita por una "coquita"
y el letrero del tendero, con su eterna
promesa a un día de distancia, recuerda:
“Hoy no se fía, mañana sí”.

El mural de la esquina retrata a un jinete
sobre su moto Italika, recordándonos
al Bryant: diecisiete primaveras.
“Carnal, me cae que no te tocaba”.

Y una cumbia sonando en la carnicería
nos invita a la reflexión preguntándonos:
¿Dónde estará el muñeco?
¿Dónde se habrá metido?

Hay poesía en todas partes,
aunque no todos puedan verla.
Queda claro que la poesía no se inventa;
me pregunto si yo la encuentro
o ella me encuentra a mí.
"Y una cumbia sonando en la carnicería "
Menos mal que no era reggaeton, con todos mis respetos.
Hay poesía en todas partes, claro que sí,
la cuestión es encontrarla y dibujarla.
Me gusta como dibujaste la tuya, compañero, saludos.
 
Última edición:
"Y una cumbia sonando en la carnicería "
Menos mal que no era reggaeton, con todos mis respetos.
Hay poesía en todas partes, claro que sí,
la cuestión es encontrarla y dibujarla.
Me gusta como dibujaste la tuya, compañero, saludos.
Gracias por leerme, y por sus hermosas palabras, espero seguir compartiendo más imágenes y por que no más cumbias con todos los compañeros, buen fin
 

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