Anaisroldan
Poeta recién llegado
Interludio
La sonrisa se congela
en su punto más álgido.
He aprendido a habitar
mi anhelo de ti.
La nostalgia ya no me es hostil;
atrincherada contra cualquier lógica,
se rebela en la memoria.
Ahí, al menos,
aún paseo de tu mano:
último resquicio de ti.
Interludio eterno, origen en tu sentencia.
Uso tu ausencia como óraculo,
pero solo muestra que
quizás prefiera la duda
a una certeza que me vuelva a romper
Sangre salada,
lágrimas calientes,
han marcado el camino
en mis mejillas.
Van borrando
las marcas de tus besos.
Probé la receta de Sabines,
pero ya ha pasado una semana
- o dieciocho -
y he escrito este poema.
La sonrisa se congela
en su punto más álgido.
He aprendido a habitar
mi anhelo de ti.
La nostalgia ya no me es hostil;
atrincherada contra cualquier lógica,
se rebela en la memoria.
Ahí, al menos,
aún paseo de tu mano:
último resquicio de ti.
Interludio eterno, origen en tu sentencia.
Uso tu ausencia como óraculo,
pero solo muestra que
quizás prefiera la duda
a una certeza que me vuelva a romper
Sangre salada,
lágrimas calientes,
han marcado el camino
en mis mejillas.
Van borrando
las marcas de tus besos.
Probé la receta de Sabines,
pero ya ha pasado una semana
- o dieciocho -
y he escrito este poema.