ANOCHE SEr.
.10/07/2007
Asisten mis ojos
al degüello aterido del sol,
fluida sangre
que dinamita los colores
de la tarde.
Àrboles de tiesos dedos
dibujan un cielo perfecto
a los ángeles risueños
del invierno.
La trémula vela de la noche
enciende el murmullo
de los astros cristalinos.
En la
otro dìa litado
en el lento gravitar del univers6.
al degüello aterido del sol,
fluida sangre
que dinamita los colores
de la tarde.
Àrboles de tiesos dedos
dibujan un cielo perfecto
a los ángeles risueños
del invierno.
La trémula vela de la noche
enciende el murmullo
de los astros cristalinos.
En la
indiferente
SÒLopupila
del ocaso
queda
arenaeste
crepùsculo,
sujeta
oscUraal puLso,
marea
sotaventode las
veNAs,
de espanto:
por tener en el cuenco de las manosotro dìa litado
en el lento gravitar del univers6.
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