ANOCHE SEr.

Gustavo Cavicchia

Gus
Mecenas
ANOCHE SEr.


Asisten mis ojos
al degüello aterido del sol,
fluida sangre
que dinamita los colores
de la tarde.

Àrboles de tiesos dedos
dibujan un cielo perfecto
a los ángeles risueños
del invierno.

La trémula vela de la noche
enciende el murmullo
de los astros cristalinos.

En la
indiferente
pupila
del ocaso​
SÒLo
queda
este
crepùsculo,​
arena
sujeta
al puLso,​
oscUra
marea
de las
veNAs,​
sotavento
de espanto:​
por tener en el cuenco de las manos
otro dìa litado
en el lento gravitar del univers6.

.10/07/2007
 
Última edición:
Todo hermoso pero el final es magistral.
"Otro día másquemado con la lentitud del tiempo" Días que se nos van sin haber "sido" P R E C I O S O Gustavo me ha encantado. Un beso grande parati.:::hug:::
 
Veo mucho e e cummings.

El hecho de que experimentes con la forma es bastante agradable, a veces se pueden lograr cosas tremendas.

Este poema en sí, creo es sólido.
 
ANOCHESE.

Asisten mis ojos
al degüello aterido del sol,
fluida sangre
que dinamita los colores
en el desierto horizonte de greda.

Àrboles de tiesos dedos
dibujan un cielo perfecto
a los ángeles risueños
del invierno.

En la trémula vela de la noche
se enciende el murmullo
de los astros cristalinos
por la abierta pupila indiferente
del ocaso.

SÒLO
queda​
este​
crepùsculo,​
arena
sujeta​
al pulso​
de La
marea
oscUra
de las veNAs,

a sotavento del espanto

de tener en el cuenco de las manos

otro dìa litado

en el lento gravitar del univers6.


.10/07/2007​

Muy buen poema amigo mío, como siempre me he quedado entre tus letras fascinado.

Un saludo

Eugenio
 
Maravillosos versos hermano Cavicchia, te tomaste tu tiempo para este trabajo pero el resultado es muy satisfactorio y me alegro que así sea. Abrazos Che.
 
ANOCHESE.

Asisten mis ojos
al degüello aterido del sol,
fluida sangre
que dinamita los colores
en el desierto horizonte de greda.

Àrboles de tiesos dedos
dibujan un cielo perfecto
a los ángeles risueños
del invierno.

En la trémula vela de la noche
se enciende el murmullo
de los astros cristalinos
por la abierta pupila indiferente
del ocaso.

SÒLO
queda​
este​
crepùsculo,​
arena
sujeta​
al pulso​
de La
marea
oscUra
de las veNAs,

a sotavento del espanto

de tener en el cuenco de las manos

otro dìa litado

en el lento gravitar del univers6.


.10/07/2007​



Que muera el Sol. Eso me gusta.
 
Impresinante poesía. Escrita con elegancia y muy cuidada, muy buenas imágenes y un final increiblemente bueno. Mienhorabuena poeta y mis cinco estrellas.


Un saludo de Xuacu.
 
amigo te saliste un poco de tu estilo en este poem...

y eso esta muy bueno...

jugaste con las formas, eso es interesante tmb...

como siempre un placer leerte...

saluditos... ahora vamos por el 24...
 
Cric... cric... ya me siento en aquel aterde ser, buen juego de palabras y espectacular descripción o mejor dicho espectaculares metáforas... Me remueve la mente y el pasado, qué bien que llegas! Saludos, gracias por compartir estas cosas que hacen felices.

Laura
 
Vuelvo a leer tu poema, y cambio mi postura: más que sólido, es un poemazo.

Ahora, ¿estos poemas son recientes? ¿o tenías algunos guardados desde hace tiempo? Se notan pasos agigantados entre los numeros.

Manda un priv.
 
ANOCHE SEr.

Asisten mis ojos
al degüello aterido del sol,
fluida sangre
que dinamita los colores
de la tarde.

Àrboles de tiesos dedos
dibujan un cielo perfecto
a los ángeles risueños
del invierno.

La trémula vela de la noche
enciende el murmullo
de los astros cristalinos

En la
indiferente​
pupila​
del ocaso​
SÒLo
queda​
este​
crepùsculo,​
arena
sujeta​
al puLso,​
oscUra
marea​
de las​
veNAs,​
sotavento
de espanto:​
por tener en el cuenco de las manos
otro dìa litado
en el lento gravitar del univers6.​


.10/07/2007

Gustavo,

Que forma de dormir al astro mayor y recibirlo, creo que lo he repasado y me gusta más con cada lectura, más allá de la forma que logra la atención y acentúa las palabras, de leer entre líneas, me encanta esa sensación de inmensidad, la forma como se encadenan con imágenes los momentos, y ese final que es bueno, impacta, cerrar el poema y darle sentido. Otro escalón más, otro café, un momento grato y después de degustarlo, un nuevo paso... al 24.

Sigue el frío y otro abrazo que te condena, por lo menos a sonreír.
 
Gustavo,

Que forma de dormir al astro mayor y recibirlo, creo que lo he repasado y me gusta más con cada lectura, más allá de la forma que logra la atención y acentúa las palabras, de leer entre líneas, me encanta esa sensación de inmensidad, la forma como se encadenan con imágenes los momentos, y ese final que es bueno, impacta, cerrar el poema y darle sentido. Otro escalón más, otro café, un momento grato y después de degustarlo, un nuevo paso... al 24.

Sigue el frío y otro abrazo que te condena, por lo menos a sonreír.


Manuela sos tan amable por leerme, gracias.
 
ANOCHE SEr.

Asisten mis ojos
al degüello aterido del sol,
fluida sangre
que dinamita los colores
de la tarde.

Àrboles de tiesos dedos
dibujan un cielo perfecto
a los ángeles risueños
del invierno.

La trémula vela de la noche
enciende el murmullo
de los astros cristalinos.

En la
indiferente​
pupila​
del ocaso​
SÒLo
queda​
este​
crepùsculo,​
arena
sujeta​
al puLso,​
oscUra
marea​
de las​
veNAs,​
sotavento
de espanto:​
por tener en el cuenco de las manos
otro dìa litado
en el lento gravitar del univers6.​


.10/07/2007

aunque me perdí un poco cuando desparramas tus versos... sin mas, quedé impresionado con tu talento... mis mas afectuosos saludos... Ramiro
 

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