coral
Una dama muy querida en esta casa.
Conversábamos sobre hojas blancas
Tú apenas tocabas imperceptiblemente
la taza pintada con el rojo de los labios.
Te alcance una sonrisa que se caía de mi boca.
Luego aroma encendida; negra; espumante
(Afrodisiaco sudor de locura)
Lloro el teléfono del recuerdo en lo más intimo
La lluvia sin nombrar se dejaba de nuevo sobre el techo,
sobre la caoba iluminada de tu pelo
Y la ciudad no era más que un apartado rincón
de tu cuerpo, mi refugio.
No quiero decir que tus ojos, dos anillos diamantinos
luminosos, rompieron la soledad de mi mundo,
Y un iris de Morfeo bordeo con sombras el día.
La lluvia seguía ahora sobre tu cama,
Sobre tu voz tendida en mi memoria,
Se dormía en tus pezones de cera,
En mi boca desgranada.
Trono vulgar el metódico reloj
Y envejecí en segundos.
¡Me encantó! Bellamente poético, lindas imágenes. mis estrellitas y mi saludo*Coral*
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