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Cuando nos miramos
nuestros ojos son jaulas
donde se encierra la manada.
Nos sentimos tan desnudos
y abierta la carne que todo se simplifica.
De pronto se atascan las nubes
y el óxido de nuestros sudores
invaden la ciudad.
Con la extremaunción de amarte
me bautizo entre tus pechos
y dejo volar...
Siempre es un gusto leerle Sigifredo. Saludos.
"El indigente vive en soledad,
sus acciones carecen de importancia,
mirado con desdén y repugnancia;
¿será que alguien desea su amistad?"
Te observo desnuda
la bahía, inquieta de tu vientre
me invita, ardo.
Me encuentro descalzo,
sublime, ante tus penumbras
obedezco al sonido de tus pechos.
Amaneces húmeda,
el balcón cerrado de tu piel
ya no rima en silencio.
Cuando te acaricio los planetas se detienen,
el tiempo es agua y agua...
Me pondré el gabán. Y la noche vestirá muerte.
Mis manos se harán sal bajo la niebla.
El camino de alas negras
destila sangre,
sangre huérfana,
fluida de los marcos atules que duermen
en los abismos húmedos.
Se quedarán los muertos en el bullicio,
los alambres en las venas,
las pestañas...