Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Si te veo desnuda al final del día,
como amando aquello que amo,
en un intento de escribir tu cuerpo,
sintiendo la lentitud
de las palabras,
que acaban antes que se escriban,
una desmesura, antes que caigan
en el infierno de la página abierta.
Algo más que una idea de cuerpos
y lombrices...
Te vi levitar en mi cuerpo
mariposas sin alas,
una conciencia reflejada
en el espejo, aprisionado,
celoso del espacio,
una fractura de labios,
hacer el mundo a pedazos,
descubrir la atómica secuencia
del silencio. El ejercicio de caer
en tus cuchillos de acero.
En la mesa concentrada de versos...
He buscado entre las cosas la imagen
tuya,
mis sueños se distancian de lo que nunca he soñado.
Hacen falta jardines en mis peores sueños,
me sacuden los continentes.
Y las máquinas de escribir desaparecen de los escritorios,
algo se acerca al alma de los condenados, como un ego
disfrazado de...
La libertad de mi imaginación;
el fuego de los ojos,
algo que tiene en la vieja piel.
Soy mucho más vivo que mis poemas,
se puede deslumbrar el segundo de la vida.
Y el rito más estricto de todas mis iras,
arrojado en las puertas esperando el beso,
y me sentencias a no tocar tu labio,
condenado...
Todavía soy tuyo;
que se hace por poetizar cosas irritantes,
las mieles que contengo entre los dedos,
las maderas que la piel en su ego disfraza,
las molleras que se abren al sonido de la palabra,
el mineral de los sentimientos pariente de las palpitaciones,
no es necesario ser poeta para irse...
En el éxtasis de mis letras
Los fulgores son un pecado:
de ninguna especie,
yo no soy pecador.
Los dioses hablan,
con mi Dios hablo
despacito.
Mi tierra tiene un movimiento
estricto, entre lo sagrado y lo incauto.
El enigma está entre la comunicación
de dos animales que quieren ser.
A veces...
Te contesto con lo único
que pueden contestar los Poetas:
“las palabras”
Ha faltado más cerrar los ojos y oír.
Para creer en el silencio, en el callamiento…
En la poesía es mejor quedarse callado,
quiero ser un súbito del silencio.
El silencio es hermosura, el silencio es...
La luna tiene envidia viscosa y errante,
tiene la mente negra de tantos amoríos,
sus pensamientos indagan secretos,
entre sus cráteres hierven líquidos...
sumamente pasionales,
ella tiene una actitud de proxeneta,
te vende y te entrega al mejor
precio
La luna es una piedra colgada
en el techo...
[FONT=arial narrow]Como llegó el libro a mis manos, que no es lo importante, ¡no recuerdo! una lectura es algo como un río torrentoso, que recomiendan, como una forma de aprovechar el impulso; "dejarte arrastrar por la corriente", en efecto, es un ejemplo perfecto para diversos desafíos que...
Me acostumbré a respirar tus poemas,
aquellos que el viento de cristal
azotan con sus alas la ventana
inclinada de cierta nostalgia.
Un pedestal de verbos turbulentos
que bajan como un rayo a la piel
descrita en mis sueños de invierno,
a la estación cercana a los adjetivos,
aquellos que...
Tengo un aeroplano
en la cabeza que se llama inspiración,
alas que tienen cartílagos
con ojos insipientes apuntando
el suelo del cigarrillo
¡sin vuelo!
como subyugando duendes ínfimos
que se discriminan entre si.
Hasta la molecular poesía
descrita en tus versos
me hace caminar entre dos...
Cuidando este amor.
Han caído hojas desde
el último verano...
mis anhelos sembrados
con esperanza,
regados con el sentimiento,
a flor de piel,
cada día al sol
acariciando los tallos,
desprendiendo ramas inciertas,
tallando la forma y la pureza,
el cuidado especial, la poda de
los desacuerdos...
Justo aquí sofocado
en medio de la nada,
entre habitaciones liquidas
y terrazas de espinas colgantes,
aquí en el botón ácido
de tu línea transparente...
(ausencia )
en el olor de tus vasijas
de lágrimas envueltas en algas
congeladas,
en las oscuras piedras
de la noche pintada de piel,
bajo el...
(Una última corta carta de mi abuelo)
"...Me llegó la evaporación de la soledad,
sopla un viento de manantial lento,
un verso suscrito al terreno de lo incierto.
Un impulso distante que borra toda memoria,
y se adentra en calabozos de piedra,
donde existe el único prisionero;
"yo"
disparado...
En el desierto de la soledad...
Se ven colores que raramente
los describe el corazón,
cisternas que ven espejismos
del pasado, manantiales ocultos
para el ojo medio, allí sobreviven
aquellas caricias que se alimentan
de corrientes subterráneas.
La noche atrae los suspiros del
miedo, la piel es...
Tengo grabadas en mi piel
o mi mente
a veces en los huesos;
miles de órbitas animales,
evoluciones
de histrionismo perfecto,
de calabozos sin candados...
Algo se extingue en el oasis del día.
Una grieta que simula ser
sonrisa,
un desierto blanco
que atrapa cuerpos sedientos
sin ser visto...
[FONT=Verdana]Un dolor en plaza de gorriones[FONT=Verdana]
que yace en mi cabeza,
una memoria indulgente de baldíos y
conjeturas raquíticas,
en la boca el sabor de la flecha
con su veneno de nostalgia,
frente a los murales
el nombre de tus manos,
el color de tus suspiros
que se hacen girasol...
Me estoy muriendo de madera;
húmeda, tendida, olvidada,
de vegetal inconsciencia que amenaza,
me veo sumido en la rama,
en el lagar de los gemidos
de la hoja,
que se adhiere a su
giro de otoño y añoranzas.
Se hace destino en mi pasillo,
la sangre indulta,
el equinoccio del refugio,
roce del día...
Oscuros
vientos
quebrajosos codos que se arrastran,
una ventisca exótica que mi piel
destila turbulencia,
alguna esencia drástica
de alquimias in-transitadas,
l[FONT=sans-serif]as pupilas dilatadas en la pared de los nervios y
la sudoración distante del cerebro...
Una quietud de espasmos...
Fotosíntesis de caricias que se alimentan,
y se menosprecian entre sí, reciben su alimento
de sales derramadas en playas ahorcadas,
estamos todos sobreviviendo...
Incendios de piedras que retienen el recuerdo
en su dureza prehistórica, el semen de la tarde
en el piso derramado con láctea sonrisa...
Detrás del silencio
acurrucado, sigo el sonido
de mi propio pecho
que entona latidos
de púlpitos sangrantes
como ecos en la sien.
Otros dicen; morir de amor,
mi flor del cuarto se extiende
cual larga es la noche,
puedo estirar la tristeza a lo largo
del universo, hasta quedar
inmóvil tras mi...
Miles de sustentos en mi día,
quedo atrapado en los contornos del istmo,
como mendigando a la ciudad su clímax.
El monasterio que edifico en la curia,
los rezos de cucaracha y alas secas
que en la espalda desnuda; ofrezco en plegaria!
Se me imagina un circo de hormigas
torturando animales con un...