Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Adoro tu imagen.
Adoro tu imagen cuando duermes,
cuando parece que te has ido,
pero tan solo cerraste los ojos
y te abandonaste al sueño.
Adoro tu imagen desnuda,
pura, irremediable.
Adoro tu imagen sin tapujos,
como diciendo:
"esta soy yo,
y no otra".
Adoro tu silencio.
Adoro cada palabra que...
Alrededor tuyo se va formando
esa imagen única que tú,
tan solo tú,
vas formando,
con tu voz única
y tu manera única de sonreír,
y de decirlo todo tan solo con tus ojos,
y de pedir perdón cuando,
sin quererlo,
pasas a mi lado y no me dices adiós;
pero es entonces justo cuando más te quiero,
pues...
Esta mañana,
sin saber que tú me escuchabas,
te dije que te quería.
Te dije:
"cuando cierro los ojos
soy capaz de verte
y a veces,
cuando los abro,
apareces ahí,
tan viva como el sueño
más profundo".
Entonces tú sonreíste,
haciéndome saber que
cada segundo de mi vida
hubo de ser así
y no de otra...
Eres como el frío repentino
que llega al decir adiós.
Eres,
no sé cómo decírtelo,
mi todo.
Pero acaso tú eres más,
pues en tu nombre va escrita
la flor que nos bombea los cuerpos
y nos da la vida;
la flor que,
cuando muere,
muere para quedarse,
pues cada luz que se enciende,
cuando se enciende a...
Inevitablemente,
yo ya no quiero
saberte más.
Inevitablemente.
Inevitablemente,
noté hace mucho tiempo
una distancia devastadora,
terrible, que dejó tras de sí
el rastro de todos los rastros:
cansancio a primera hora de la mañana,
tristeza a mitad de la tarde
y llanto
-de esos que duran...
Si querer fuera fácil...
ah, pero el tiempo no perdona.
Y si acaso estuvieras más cerca,
-porque estás cerca,
o eso quiero creer-,
no habría más que agachar
levemente la mirada
-para no huir en el intento-
y decírtelo todo,
de principìo a fin.
Pero no es fácil, no.
Y si acaso fueras tú
la que...
¡Muchas gracias por tus palabras! Siempre es de agradecer ese descanso a dedicarlas en este espacio. Y respecto al error no es error, sino acierto jeje. Es ella quien me abandona. Espero se me entienda. ¡Gracias también por esa corrección!
Fueron tantas las veces
que te eché de menos
que a veces,
cuando trato de llorarte,
no puedo.
Me siento desvanecer
(a mí mismo,
a mi cuerpo).
Y entonces siento que estás tan lejos,
que lloro.
Y sonrío,
vagamente,
sabiendo que al final,
si me voy,
es llorándote a ti
y no llorándole al tiempo.
Y entonces,
¿qué me queda?
Si tú te vas,
y no te despides de mí,
y me abandonas a mi suerte,
(como se abanadona uno mismo
cada noche, cuando a él no viene nadie,
tan solo el frío que rompe contra
todo pronóstico),
entonces,
¿qué me queda?
¿Qué me queda,
si ya te has ido
y no puedo decirte lo...
No me declaro defensor del pareado, pero he de decir que están maravillosamente logrados tales pensamientos con tales letras, sobre todo ese "derrotero simple de forma circular que vuelve al punto de partido en su trayecto final". Hacía tiempo que no te leía, amigo Rubén. Mis felicitaciones.
Pensar que aquella tarde
fuiste mía
y no te tuve;
pensar que estás tan lejos
que me voy olvidando hasta de tu nombre;
pensar:
¿qué fue de ella?
Y no acordarme.
Saber,
sin embargo,
que cada gota que cae
no es del aire.