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El mar tiene voz y habla
con sus fauces de agua.
El mar tiene alas y sus plumas
son de sal y espuma.
El mar nos viene a contar
historias sencillas,
el mar viene a volar
justito a mi orilla.
El mar tal vez es un ave
y yo una gota,
el mar quizás es la clave
para sanar, las almas...
Entra por las ventanas abiertas
en los postigos se queda
a ser madera, mientras toma
las hebras de luz
para subirse al corcel azul
del aire.
Aunque ya no suenan sus pasos
ella sabe que llega y se queda
a ser savia en sus plantas.
Son verdes ahora sus pupilas
que entran sin permiso a...
Las manos escarban
la memoria en busca
de hierba fresca.
La encuentra
en un portón de madera
que no recuerda si
existió o lo inventa.
Es joven y en el recorte
de sol que encandila
la ve, es agreste y verde
como el camino.
Lleva el pelo revuelto
y un vestido azul de lino,
le florece...
No me interrumpas en este sagrado momento
en que retorno.
Déjame que muera y vuelvo
me veré en algún sueño
dormida
y en realidad estaré viva
viviendo otras vidas
de nuevo.
No me interrumpas en este sagrado momento
en que me quedo.
Déjame que viva y vuelvo
me veré en algún sueño
despierta
y en...
Qué sabías de las letras niña mía?
¿quién te dictó aquellos versos
que recuerdo todavía?
"Deseo ser escritora
escribir en las hojas de los árboles
volar e ir dejando por el aire
mis cuentos y mis poesías"
Pajaritos blancos
en la punta de los dedos
y una urgencia por contar
el mundo de...
El verde lo envuelve:
le crecen parrales cargados de uvas,
ríos llenos de peces,
mujeres jóvenes y maduras,
los amores inconclusos,
sus padres
y los hijos que no tuvo,
pueblan sus pensamientos.
Algunos van en bicicleta,
lo saludan con una mano extendida
y su nombre al pasar.
Otros van en...
El tiempo devora
las algas
y
son de agua,
las horas.
Salen las miradas
en tropel
a escarbar,
las cicatrices
que dejan
cien medusas
en el alma.
Escóndeme,
cúbreme
esta vez
con tus ojos
piadosos.
La memoria es de metal
tiene alas y ruedas,
tiene plumas la memoria
se desliza por una carretera
o atraviesa los cielos.
Trae los recuerdos a cuestas
atraviesa el mar y sus puestas
de sol.
Recorre a pie y en avión,
las tormentas.
La memoria trae los recuerdos
un perfume, un rumor
que traen de...
Quiero espacios de tiempo
para escribir:
una hora en blanco
necesito,
para llenarla de versos.
Este minuto entre mis dedos
nomás, para volver a empezar.
Que se escurra, que se vuele,
que se apague, que se muera.
Yo lo guardo, lo atrapo,
lo enciendo, lo resucito
otra vez, en mi poema.
La sueño despierta
y la habito dormida
me quedo soñándola
por si se hace cierto
el sueño que sueño
cuando voy dormida.
Los pasos de algodón
no suenan, mis tacos
se hacen dueños
de la madera del suelo,
de las ventanas abiertas
y los pájaros afuera...
me esperan.
La poesía
no está en esta hoja,
a esta hora anda suelta
siendo gris.
Quizás sea
el amanecer
de quien
ve partir el tren
o tal vez
es el tren
de quien se sube.
La poesía
canta en el río
salta y es agua
mira unos ojos
es santa
y a la vez
espanta.
La poesía
es este minuto
de vida
que...
Las fotos, las cartas, la casa,
las plantas, la escalera.
Subes bajas, bajas subes
los pies vuelan
y el alma es
canción que lleva
que trae, que deja
que espera.
Tu pueblo, la plaza, el río
y los espejos del salón.
El amor y esas primaveras,
regresan.
Tus viejos te llaman
y otra...
Los veranos regresan en otoño.
Remansos de calor,
abrazos que ya no son
y un adiós.
Tibieza para las manos
un manto de olvido
en el regazo,
crepitar del sol.
No quema, sólo abriga
no ahuyenta la soledad
acompaña a lo lejos,
me mira.
Cuanto más viejos
los recuerdos,
mas joven él...
Las teclas del ordenador
ahora que escribo,
se parecen a las de un piano
tocando una música interior.
La partitura
se graba en el alma
y las gotas en los cristales
son la canción
que canta el agua.
Parece que la niñez regresa
si emito esta voz que llega
que me enreda, que me ata
y me...
Ella deshoja su vida
por las tardes.
Desmenuza cartas y fotos viejas,
un collage
de sonrisas y letras
una alfombra de papel
que cubre el suelo.
El mira y suspira
niega con la cabeza
murmura,
se va de la pieza
a mirar su jardín
los arboles y el cielo azul
tan azul del sur...
Qué belleza! Tanto dices y de manera muy hermosa
Hay un caudal de sentimientos y vivencias que logras ordenar en una poesía extensa pero que seguramente se ha hecho breve para tanta historia.
Un saludo:
Malena
La plaza de abajo
estaba a medio camino
entre la plaza del centro
y el río.
Allí todo era verde
los árboles, las palmeras
tus ojos y los bancos
de hierro y madera.
Yo tenía dieciséis
y estaba a medio camino
entre la niña que era
y la mujer que ahora escribe
sobre aquellas horas...
Buscando detrás de su sombra
a ver si encuentro otra sonrisa
ando por estas horas de ronda,
caminando casi por la cornisa
Hurgando en sus gestos:
Me encuentro abocada
a ver si en sus ojos hay restos
migajas, de otra mirada.
No he recorrido esta senda
no anduve tras sus pasos
antes, ni he...
Un retazo celeste
tras la cortina parece
el cielo
y las nubes
el blanco hilo
con que lo atan
a mi ventana.
Una retazo
tras mis retinas parece
el poema
y la voz
el blanco hilo
con que lo atan
a mi mañana.
Hoy me ronda
la ilusión,
manitas alrededor
de una canción parece
por lo bella y frágil.
Hoy el amor me asombra
por que estremece
este ser que es suyo
cuando me nombra.
Hola Luis es cierto a mi me pasa lo mismo, es díficil a veces andar por aquí. Pero cuando hay un tiempito qué lindo es escribir y tener este espacio. Gracias por tu mirada sensible de poeta sobre estas letras.
Un abrazo:
Malena.
Cuando escribo respiro.
Las palabras se guardan
en una trama verde,
de verdes ramas.
Cuando escribo respiro.
En la boca crecen
racimos en partes,
de un azul muy intenso.
Cuando escribo respiro.
En el pecho florece
lo que vimos antes,
del tul de los versos.
Dónde anda mi memoria cuando se exilia
donde la coherencia la conciencia
de que aquí estoy y esta soy
fugitiva etérea y solitaria
me escapo del cuerpo
en un suspiro,
y vuelvo a vos
en un beso.
Muy bella poesía...escribir usando el idioma propio de este género, que se vislumbre esa dimensión de lo poético a través de las letras. Un mundo imaginado de lo real.
Muchas gracias compañero, ese estado del espiritu cuando escribimos es un estado sagrado y se parece a otros tantos que se pueden transitar, pero es único porque nos eleva más allá del cuerpo.
Un abrazo:
Malena
Suspiros
fluidos
hilos de agua
ríos de voz
la música
me ciñe el alma
hasta no respirar
y no se si soy aire
o palabras.
Qué húmedo,
qué etéreo es este
cuerpo que habito
cuando me elevo.
¡Cuánto me amarías
si me vieras volar!
No me sabes así...
cuando soy mar
y río,
cuando fluyo...
Ahora que no estás
estás en el cuenco de las cosas.
En las entrañas de lo simple
haces nido siempre.
Te encuentro
habitando todos los sonidos,
mi mate solitario de la tarde
y el noticiero vespertino.
Ahora que no estás
estás en el cuenco de mis ojos
mirando conmigo el puerto...
Un tapiz es la ventana:
de ladrillos, azoteas
y ropa mojándose
al gris del viento.
Los detalles
se me incrustan
en los ojos,
y rasgan las retinas,
los barcos y el puerto.
Hoy que puedo mirar,
que el tiempo
no me tiene cautiva
y me libera el cuerpo,
puedo venir casi dormida
a despertar por dentro.
Queridos míos:
Cuando regresen dejen el jardín
y su vieja casa en el puerto,
aquí tendrán otra similar
y con su espíritu dentro.
El verde si está él, no puede faltar
y si estás tú, habrá en tu casa
como siempre, olor a limpio
y tanto para hablar.
Cuando regresen no se olviden
de volver...
Gracias Eva, inspiran las historias de mujeres que sufren este tipo de hechos porque esa que sufre también está en nosotras. Es díficil ponerse en su piel, apenas he sido capaz de imaginar y retratar el momento, seguramente no alcanzan estas palabras ni otras pero aquí están.
Un abrazo:
Malena.
Gracias estimada por la lectura y por las palabras. Nunca alcanzan las letras para plasmar tanto dolor. Uno se entera a diario de sucesos de esta índole, pero algunos por su magnitud inspiran poesías como esta que les comparto.
Un abrazo a la distancia:
Malena.
Rota, desgarrado el vestido
le sangran la boca y el cuerpo
siente frío y miedo.
Alguien pide que la cubran,
no ven que tiene
el alma en jirones.
En los ojos tiene incrustados
los recuerdos de ayer
como vidrios rotos.
La levantan del suelo:
Rota, desgarrado el corazón
le sangran el alma y el...
La casa a orillas del mar,
se llama “El olvido”
el viento nos susurra al oído
hay cuatro niños fuera,
¿los hacemos pasar?
Se sientan a la mesa
y se adueñan de las copas
ríen con nuestra boca
visten nuestra ropa
se ponen nuestros zapatos.
Somos niños de nuevo
y adultos sólo de a...