La valía de los sabios admiro – oh sapiencia –
en sus cerebros extasiada, extasiada locura;
en mí, en mí el temor absorto de los dioses.
Recurrentes cafetines de tertulias incesantes;
y yo tan lúgubre, yo tan lúgubre.
Tras el seno escondido; escondido del bullicio,
del bullicio de los sabios, de...