Cuando emerge incoercible la luna,
las nubes se esconden junto al horizonte,
lasitud de un sol acaramelado,
dulzor poético,
sollozo astral,
melancolía que se derrama
ante un cielo, ahora carmesí,
despechados,
aun con el temor de amar y ser amado,
nos cubrimos en su velo,
semblante risueño...