125. Horror
Las ramas de los árboles crepitan
quebradas por la furia de las llamas
enebros, y zarzales, y retamas,
ardiendo como brasas se marchitan.
Rescoldos que sin tregua resucitan
reviven los fragores de los dramas,
con montes arrasados: panoramas
frecuentes que mi rabia precipitan.
Los diablos el infierno reproducen
rugiendo sus flamígeros rencores:
a negro matorrales se reducen.
La Sierra que perece de colores,
carbones en las crestas se traslucen...
¡Mi rostro revestido de dolores!
xxx
Churrete
Las ramas de los árboles crepitan
quebradas por la furia de las llamas
enebros, y zarzales, y retamas,
ardiendo como brasas se marchitan.
Rescoldos que sin tregua resucitan
reviven los fragores de los dramas,
con montes arrasados: panoramas
frecuentes que mi rabia precipitan.
Los diablos el infierno reproducen
rugiendo sus flamígeros rencores:
a negro matorrales se reducen.
La Sierra que perece de colores,
carbones en las crestas se traslucen...
¡Mi rostro revestido de dolores!
xxx
Churrete
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