MARIANNE
MARIAN GONZALES - CORAZÓN DE LOBA
Curando heridas.
Sentaba estaba, con la mirada inocente
viendo caer la luz del día, me quejaba
cuando la triste inspiración me adulaba.
Solía sonreír en este vacío intermitente.
Caminaba desangrada, entre la gente.
Sentía la agudeza del dolor que cargaba
zanjando espinas en mi piel que alzaba,
tomándome un vaso con agua ardiente.
No es fácil abrir todas esas puertas,
ni tampoco cerrar ciclos con olvidos,
pués el poeta recita en horas muertas,
que de ser escritos por esos bramidos
cantos, de musas débiles encubiertas
lloraran sobre mis punzantes latidos.
Marianne.- Dennise (otro inútil poema)
Sentaba estaba, con la mirada inocente
viendo caer la luz del día, me quejaba
cuando la triste inspiración me adulaba.
Solía sonreír en este vacío intermitente.
Caminaba desangrada, entre la gente.
Sentía la agudeza del dolor que cargaba
zanjando espinas en mi piel que alzaba,
tomándome un vaso con agua ardiente.
No es fácil abrir todas esas puertas,
ni tampoco cerrar ciclos con olvidos,
pués el poeta recita en horas muertas,
que de ser escritos por esos bramidos
cantos, de musas débiles encubiertas
lloraran sobre mis punzantes latidos.
Marianne.- Dennise (otro inútil poema)