hunnie
Poeta novata, sarcástica y relativamente feliz.
¡Oh! Soledad...
Que dulce ritmo tienes,
que ni ruido provocas.
Sé que no debo mirarte,
no permitas que me interrumpan.
Eres un delicioso vino,
hiedra venenosa,
un silencio tranquilo,
una letal adelfa.
Déjame gozar contigo.
Los estúpidos no te conocen
por miedo a enamorarse,
pero a muy pocos embobas,
no sabiendo ellos,
en que tragedia tú, los encaminaste.
Tus amantes ciegamente vagabundean,
aceptando su triste destino.
No nos damos cuenta de lo tóxica que eres,
descarada perra,
no nos dejes con delirio.
Bailamos sin color un vals,
a tu dulce ritmo.
A pesar de esta triste ironía,
continuamos contigo.
Maldita soledad,
cesa mi martirio.
Que dulce ritmo tienes,
que ni ruido provocas.
Sé que no debo mirarte,
no permitas que me interrumpan.
Eres un delicioso vino,
hiedra venenosa,
un silencio tranquilo,
una letal adelfa.
Déjame gozar contigo.
Los estúpidos no te conocen
por miedo a enamorarse,
pero a muy pocos embobas,
no sabiendo ellos,
en que tragedia tú, los encaminaste.
Tus amantes ciegamente vagabundean,
aceptando su triste destino.
No nos damos cuenta de lo tóxica que eres,
descarada perra,
no nos dejes con delirio.
Bailamos sin color un vals,
a tu dulce ritmo.
A pesar de esta triste ironía,
continuamos contigo.
Maldita soledad,
cesa mi martirio.