41. Versos alejandrinos

El verso alejandrino



Verso alejandrino (14 sílabas)


El verso de catorce sílabas, llamado alejandrino, se compone de dos heptasílabos,
que deben tratarse como si fueran separados,
es decir que las reglas de conteo de sílabas es independiente para cada hemistiquio.

Es así, que si el primer hemistiquio termina en palabra aguda, se le debe sumar una sílaba para obtener el conteo correcto;

si es grave, serán exactamente siete sílabas

y si es esdrújula, para obtener el conteo, se deberá restar una sílaba.

Además, no se permite sinalefa entre hemistiquios.

Debe por tanto, llevar acentuadas la sexta y la penúltima sílabas, es decir, la penúltima de cada heptasílabo (7+7); Ejemplo:


---1er hemistiquio segundo hemistiquio
--------▼---------- -------- ▼-----------
Palomas de los valles // prestadme vuestro arrullo;
prestadme, claras fuentes, // vuestro gentil rumor,
prestadme, amenos bosques, // vuestro feliz murmullo,
y cantaré a par vuestro // la gloria del Señor. (Zorrilla).

Lleva además, acento en alguna o alguna de las sílabas anteriores.


Fue un verso empleado abundantemente en la edad Media, revitalizado en el Neoclasicismo (Clarke, 1952 b: 224-225) y generalizado en el Modernismo hasta el punto de hacer del alejandrino uno de los versos largos más empleados en la poesía moderna de métrica regular, solo o en combinación con el endecasílabo, el heptasílabo y el eneasílabo.

Para la historia de este verso, véase el trabajo de P. Henríquez Ureña “Sobre la historia del alejandrino” publicado en la Revista de Filología Hispánica en 1946.
Carlos Barrera (1918).
Dámaso Alonso (1975: 556-561) explica muy claramente la flexibilización del alejandrino que se produce en el Modernismo.
En su uso medieval y en el Modernismo (diez Echarri, 1957: 112-113), lo normal es que se manifieste polirrítmicamente, es decir sin atenerse a una norma fija en la disposición de los acentos interiores de los hemistiquios, como puede verse en el siguiente ejemplo de Miguel Hernández, de El hombre acecha:

Es sangre no granizo, // lo que azota mis sienes.
Son dos años de sangre: // son dos inundaciones.
Sangre de acción solar, // devoradora vienes,
hasta dejar sin nadie // y ahogados los balcones. (Hernández)

Ha habido sin embargo, ensayos de construirlos con ritmo acentual bien preciso. Así el alejandrino se hace anapéstico cuando acentúa las sílabas tercera y sexta de cada hemistiquio, como en los siguientes de la “Sonatina” de Rubén Darío:

¡Pobrecita princesa // de los ojos azules!
está presa en sus oros, // está presa en sus tules.
en la jaula de mármol // del palacio real,
el palacio soberbio // que vigilan los guardas,
que custodian cien negros // con sus cien alabardas,
un lebrel que no duerme // y un dragón colosal.

Cuando acentúa las sílabas pares de cada hemistiquio, se hace ritmo yámbico, como ilustran los de Alberto Lista en su poema “El deseo”:

Ya de fulgentes flores // se adorna primavera;
el firo apacible // discurre por el prado;
verdura deleitosa // el plácido collado
y mirto florecido // corona la ribera.

Ésta es la forma más característica del alejandrino romántico tal como lo generalizó José Zorrilla, cuya composición “La leyenda del Rabí Moro” empieza con los soguientes versos;

Un a de los mundos // mirar la marcha quizo
y ver si obedea // su ley la creación,
y hasta las puertas de oro // ba del paraíso
el sumo Dios que extrajo // del caos su embrión.


Si va sistemáticamente acentuado en la primera sílaba de cada hemistiquio, con la posibilidad de acentuar también la tercera o la cuarta, constituye el tipo alejandrino mixto (T. Navarro Tomás (1956: 516).

El verso de catorce sílabas puede configurarse como la suma de cláusulas rítmicas: si éstas son dactílicas (el verso lleva acentos en 1ª, 4ª, 7ª, 10ª y 13ª), se llama tetradecasílabo dactílico (no alejandrino), (puede ser compuesto de 8 + 6 sílabas, como este ejemplo de Gertrudis Gómez de Avellaneda:

Sale la aurora risueña, // de flores vestida,
dándole al cielo y al campo // variado color.


y si son trocaicas (acento en las sílabas impares) el tetradecasílabo es trocaico (Navarro, 1956: 517-518), pero ya no se trata del verso alejandrino, cuya característica es ser un verso compuesto, a pesar de que admitan un descanso tras la 5ª y la 6ª sílaba respectivamente. (Métrica española, José Dominguez Caparrós, 2006: 159-161).


Muchas gracias por su atención;
edelabarra.

Yo soy su alumna!!Esto es maravilloso!Lastima que me interesè tan tarde la clásica.
 
Última edición por un moderador:
Lo felicito edelabarra, porque me volvería turulata...con la de reglas y recuento de sílabas que debe haber, vamos una biblia queda en nada...yo passo, escribo sin reglas.
Tampoco se como definen a esto, diré autodidacta por si es, ya que la palabreja no me gusta
nadita je,je,je.
Bendiciones, las merece.
 
Última edición por un moderador:
Pili Martí;5125947 dijo:
Lo felicito edelabarra, porque me volvería turulata...con la de reglas y recuento de sílabas que debe haber, vamos una biblia queda en nada...yo passo, escribo sin reglas.
Tampoco se como definen a esto, diré autodidacta por si es, ya que la palabreja no me gusta
nadita je,je,je.
Bendiciones, las merece.
Muchas gracias querida Pili Martí,
por acercarte, sabes, lo que pasa es que no se puede empezar por el final,
el aprendizaje de la métrica y otras condiciones,
se debe implementar de a pocos, y se hace más llevadero;
siempre de lo más simple a lo más complejo y sobre todo sin forzar la máquina,
se aprende de a poco y casi sin darse cuenta;
un abrazo,
Eduardo
 
El verso alejandrino



Verso alejandrino (14 sílabas)


El verso de catorce sílabas, llamado alejandrino, se compone de dos heptasílabos,
que deben tratarse como si fueran separados,
es decir que las reglas de conteo de sílabas es independiente para cada hemistiquio.

Es así, que si el primer hemistiquio termina en palabra aguda, se le debe sumar una sílaba para obtener el conteo correcto;

si es grave, serán exactamente siete sílabas

y si es esdrújula, para obtener el conteo, se deberá restar una sílaba.

Además, no se permite sinalefa entre hemistiquios.

Debe por tanto, llevar acentuadas la sexta y la penúltima sílabas, es decir, la penúltima de cada heptasílabo (7+7); Ejemplo:


---1er hemistiquio segundo hemistiquio
--------▼---------- -------- ▼-----------
Palomas de los valles // prestadme vuestro arrullo;
prestadme, claras fuentes, // vuestro gentil rumor,
prestadme, amenos bosques, // vuestro feliz murmullo,
y cantaré a par vuestro // la gloria del Señor. (Zorrilla).

Lleva además, acento en alguna o alguna de las sílabas anteriores.


Fue un verso empleado abundantemente en la edad Media, revitalizado en el Neoclasicismo (Clarke, 1952 b: 224-225) y generalizado en el Modernismo hasta el punto de hacer del alejandrino uno de los versos largos más empleados en la poesía moderna de métrica regular, solo o en combinación con el endecasílabo, el heptasílabo y el eneasílabo.

Para la historia de este verso, véase el trabajo de P. Henríquez Ureña “Sobre la historia del alejandrino” publicado en la Revista de Filología Hispánica en 1946.
Carlos Barrera (1918).
Dámaso Alonso (1975: 556-561) explica muy claramente la flexibilización del alejandrino que se produce en el Modernismo.
En su uso medieval y en el Modernismo (diez Echarri, 1957: 112-113), lo normal es que se manifieste polirrítmicamente, es decir sin atenerse a una norma fija en la disposición de los acentos interiores de los hemistiquios, como puede verse en el siguiente ejemplo de Miguel Hernández, de El hombre acecha:

Es sangre no granizo, // lo que azota mis sienes.
Son dos años de sangre: // son dos inundaciones.
Sangre de acción solar, // devoradora vienes,
hasta dejar sin nadie // y ahogados los balcones. (Hernández)

Ha habido sin embargo, ensayos de construirlos con ritmo acentual bien preciso. Así el alejandrino se hace anapéstico cuando acentúa las sílabas tercera y sexta de cada hemistiquio, como en los siguientes de la “Sonatina” de Rubén Darío:

¡Pobrecita princesa // de los ojos azules!
está presa en sus oros, // está presa en sus tules.
en la jaula de mármol // del palacio real,
el palacio soberbio // que vigilan los guardas,
que custodian cien negros // con sus cien alabardas,
un lebrel que no duerme // y un dragón colosal.

Cuando acentúa las sílabas pares de cada hemistiquio, se hace ritmo yámbico, como ilustran los de Alberto Lista en su poema “El deseo”:

Ya de fulgentes flores // se adorna primavera;
el firo apacible // discurre por el prado;
verdura deleitosa // el plácido collado
y mirto florecido // corona la ribera.

Ésta es la forma más característica del alejandrino romántico tal como lo generalizó José Zorrilla, cuya composición “La leyenda del Rabí Moro” empieza con los soguientes versos;

Un a de los mundos // mirar la marcha quizo
y ver si obedea // su ley la creación,
y hasta las puertas de oro // ba del paraíso
el sumo Dios que extrajo // del caos su embrión.


Si va sistemáticamente acentuado en la primera sílaba de cada hemistiquio, con la posibilidad de acentuar también la tercera o la cuarta, constituye el tipo alejandrino mixto (T. Navarro Tomás (1956: 516).

El verso de catorce sílabas puede configurarse como la suma de cláusulas rítmicas: si éstas son dactílicas (el verso lleva acentos en 1ª, 4ª, 7ª, 10ª y 13ª), se llama tetradecasílabo dactílico (no alejandrino), (puede ser compuesto de 8 + 6 sílabas, como este ejemplo de Gertrudis Gómez de Avellaneda:

Sale la aurora risueña, // de flores vestida,
dándole al cielo y al campo // variado color.


y si son trocaicas (acento en las sílabas impares) el tetradecasílabo es trocaico (Navarro, 1956: 517-518), pero ya no se trata del verso alejandrino, cuya característica es ser un verso compuesto, a pesar de que admitan un descanso tras la 5ª y la 6ª sílaba respectivamente. (Métrica española, José Dominguez Caparrós, 2006: 159-161).


Muchas gracias por su atención;
edelabarra.
Aprendo mucho de usted
 
Última edición por un moderador:
Estimado maestro,Edelabarra,por casualidad me encontré con estas maravillosas explicaciones que nunca imagine que existieran en este portal,le confieso que me han parecido magnificas y la manera como usted lo hace es tan agradable que provoca escribir bajo las reglas de la métrica,le confieso que lo poco que escribo lo hago como el músico que toca de oído pero luego de ver estas lecciones intentare hacer algún poema respetando las reglas de la poesía clásica,le dejo mis respetos y mis sinceras felicitaciones por tan grande contribución !mis saludos con afecto!
 
Estimado maestro,Edelabarra,por casualidad me encontré con estas maravillosas explicaciones que nunca imagine que existieran en este portal,le confieso que me han parecido magnificas y la manera como usted lo hace es tan agradable que provoca escribir bajo las reglas de la métrica,le confieso que lo poco que escribo lo hago como el músico que toca de oído pero luego de ver estas lecciones intentare hacer algún poema respetando las reglas de la poesía clásica,le dejo mis respetos y mis sinceras felicitaciones por tan grande contribución !mis saludos con afecto!

Bueno, estimado Selenscheck Manfred, es un honor para mí que te hayas interesado en mis escritos;
son alrededor de 50 y cada uno tiene su interés y su utilidad;
no hace falta memorizarlos sino darles una leída para saber a qué atenerse;
después, cuando necesitas algo en particular, puedes recurrir al escrito,
que lo mejor es aprender de a pocos y sin apremios;
esperamos los resultados,
muchas gracias por tus atentas palabras, un saludo cordial,
Eduardo
 
Gracias maestro edelabarra, mi vocación es escribir y me fascina la poesia clasica (aunque soy mas bien un aficionado)... estoy revisando de a pocos cada articulo publicado por usted, pase de la sinalefas e hiatos a asonantes y ahora me quedé pegado de los versos alejandrinos, por los cuales voy a empezar... me siento motivado por sus aporte... espero ir de a poco agarrando el estilo. un fuerte abrazo maestro!!!!
 
Gracias maestro edelabarra, mi vocación es escribir y me fascina la poesia clasica (aunque soy mas bien un aficionado)... estoy revisando de a pocos cada articulo publicado por usted, pase de la sinalefas e hiatos a asonantes y ahora me quedé pegado de los versos alejandrinos, por los cuales voy a empezar... me siento motivado por sus aporte... espero ir de a poco agarrando el estilo. un fuerte abrazo maestro!!!!
Me alegra saber, estimado Pragmah, que mis aportes pueden ser estimulantes para escribir poesía,
agradezco tu paso por estos artículos y espero que te sean de provecho,
lo que se aprende no se pierde,
un saludo cordial,
Eduardo
 
Siempre me ha gustado la lectura de versos alejandrinos, pero reconozco que de ello no sabía gran cosa. Ahora sé algo más. Gracias amigo Edelabarra. Un saludo.
 
Ante todo mi saludo cordial, maestro Edelabarra.
Afortunadamente he llegado a este curso y ya estoy sentada en el pupitre. He tomado copia de todo y lo he guardado en mis archivos, porque es un tema importantísimo que siempre me pega un pellizco. ¡Ay, los versos alejandrino...divididos en hemistiquios!
Te prometo, maestro estudiar...y estudiar todos los días hasta aprendérmelos de una vez. Muchas gracias por este post instructivo que nos dejas. Un abrazo.
 
Ante todo mi saludo cordial, maestro Edelabarra.
Afortunadamente he llegado a este curso y ya estoy sentada en el pupitre. He tomado copia de todo y lo he guardado en mis archivos, porque es un tema importantísimo que siempre me pega un pellizco. ¡Ay, los versos alejandrino...divididos en hemistiquios!
Te prometo, maestro estudiar...y estudiar todos los días hasta aprendérmelos de una vez. Muchas gracias por este post instructivo que nos dejas. Un abrazo.
Muchas graciasa ti, querida Mariluz, por acercarte a mis letras,
espero que te sean de utilidad;
un abrazo,
Eduardo
 
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El verso alejandrino

Verso alejandrino (14 sílabas)

El verso de catorce sílabas, llamado alejandrino, se compone de dos heptasílabos,
que deben tratarse como si fueran separados,
es decir que las reglas de conteo de sílabas es independiente para cada hemistiquio.
Es así, que si el primer hemistiquio termina en palabra aguda, se le debe sumar una sílaba para obtener el conteo correcto;
si es grave, serán exactamente siete sílabas
y si es esdrújula, para obtener el conteo, se deberá restar una sílaba.
Además, no se permite sinalefa entre hemistiquios.
Debe por tanto, llevar acentuadas la sexta y la penúltima sílabas, es decir, la penúltima de cada heptasílabo (7+7); Ejemplo:

---1er hemistiquio segundo hemistiquio

--------▼---------- -------- ▼-----------

Palomas de los valles // prestadme vuestro arrullo;
prestadme, claras fuentes, // vuestro gentil rumor,
prestadme, amenos bosques, // vuestro feliz murmullo,
y cantaré a par vuestro // la gloria del Señor. (Zorrilla).

Lleva además, acento en alguna o alguna de las sílabas anteriores.
Fue un verso empleado abundantemente en la edad Media, revitalizado en el Neoclasicismo (Clarke, 1952 b: 224-225) y generalizado en el Modernismo hasta el punto de hacer del alejandrino uno de los versos largos más empleados en la poesía moderna de métrica regular, solo o en combinación con el endecasílabo, el heptasílabo y el eneasílabo.

Para la historia de este verso, véase el trabajo de P. Henríquez Ureña “Sobre la historia del alejandrino” publicado en la Revista de Filología Hispánica en 1946.
Carlos Barrera (1918).
Dámaso Alonso (1975: 556-561) explica muy claramente la flexibilización del alejandrino que se produce en el Modernismo.
En su uso medieval y en el Modernismo (diez Echarri, 1957: 112-113), lo normal es que se manifieste polirrítmicamente, es decir sin atenerse a una norma fija en la disposición de los acentos interiores de los hemistiquios, como puede verse en el siguiente ejemplo de Miguel Hernández, de El hombre acecha:

Es sangre no granizo, // lo que azota mis sienes.
Son dos años de sangre: // son dos inundaciones.
Sangre de acción solar, // devoradora vienes,
hasta dejar sin nadie // y ahogados los balcones. (Hernández)

Ha habido sin embargo, ensayos de construirlos con ritmo acentual bien preciso. Así el alejandrino se hace anapéstico cuando acentúa las sílabas tercera y sexta de cada hemistiquio, como en los siguientes de la “Sonatina” de Rubén Darío:

¡Pobrecita princesa // de los ojos azules!
está presa en sus oros, // está presa en sus tules.
en la jaula de mármol // del palacio real,
el palacio soberbio // que vigilan los guardas,
que custodian cien negros // con sus cien alabardas,
un lebrel que no duerme // y un dragón colosal.

Cuando acentúa las sílabas pares de cada hemistiquio, se hace ritmo yámbico, como ilustran los de Alberto Lista en su poema “El deseo”:

Ya de fulgentes flores // se adorna primavera;
el firo apacible // discurre por el prado;
verdura deleitosa // el plácido collado
y mirto florecido // corona la ribera.

Ésta es la forma más característica del alejandrino romántico tal como lo generalizó José Zorrilla, cuya composición “La leyenda del Rabí Moro” empieza con los soguientes versos;

Un a de los mundos // mirar la marcha quizo
y ver si obedea // su ley la creación,
y hasta las puertas de oro // ba del paraíso
el sumo Dios que extrajo // del caos su embrión.

Si va sistemáticamente acentuado en la primera sílaba de cada hemistiquio, con la posibilidad de acentuar también la tercera o la cuarta, constituye el tipo alejandrino mixto (T. Navarro Tomás (1956: 516).

El verso de catorce sílabas puede configurarse como la suma de cláusulas rítmicas: si éstas son dactílicas (el verso lleva acentos en 1ª, 4ª, 7ª, 10ª y 13ª), se llama tetradecasílabo dactílico (no alejandrino), (puede ser compuesto de 8 + 6 sílabas, como este ejemplo de Gertrudis Gómez de Avellaneda:

Sale la aurora risueña, // de flores vestida,
dándole al cielo y al campo // variado color.

y si son trocaicas (acento en las sílabas impares) el tetradecasílabo es trocaico (Navarro, 1956: 517-518), pero ya no se trata del verso alejandrino, cuya característica es ser un verso compuesto, a pesar de que admitan un descanso tras la 5ª y la 6ª sílaba respectivamente. (Métrica española, José Dominguez Caparrós, 2006: 159-161).

Muchas gracias por su atención;
Eduardo L. de la Barra
la verdad he estado leyendo sus enseñanzas de ovillejos, sonetos, hiatos, sinalefa y he aprendido con mucho agrado ya que no solo explica sino que tiene varios ejemplos para que nos quede mas claro aùn , obviamente es un exelente maestro para tomarse el tiempo de enseñarnos , le agradezco personalmente por sus dedicaciòn y entrega hacia nosotros , en mì caso nueva en mundopoesìa un afectuoso saludo a usted un placer aprender bajo su alero, tal vez me anime con un soneto u ovillejo saasjasjas y tener el honor de que usted me corrija .
 
la verdad he estado leyendo sus enseñanzas de ovillejos, sonetos, hiatos, sinalefa y he aprendido con mucho agrado ya que no solo explica sino que tiene varios ejemplos para que nos quede mas claro aùn , obviamente es un exelente maestro para tomarse el tiempo de enseñarnos , le agradezco personalmente por sus dedicaciòn y entrega hacia nosotros , en mì caso nueva en mundopoesìa un afectuoso saludo a usted un placer aprender bajo su alero, tal vez me anime con un soneto u ovillejo saasjasjas y tener el honor de que usted me corrija .
Muchas gracias querida "Ecos"..., por tus amables palabras,
para mí, también es un placer dejar escrito algo de lo que me enseñaron,
la buena recepción por tu parte es la mejor retribución;
Se avanza de a pocos y los resultados finales siempre serán mejores;
un abrazo,
Eduardo
 
No sé que hubiera hecho sin estos mensajes, hoy ya hace casi seis meses que incursiono en clásica, y me entusiasmaron los alejandrinos, aún tengo dudas con respecto a las comas entre dos hemistiquios.
Alguien sabe por qué y qué equivale una coma?? Muchas gracias .
 
No sé que hubiera hecho sin estos mensajes, hoy ya hace casi seis meses que incursiono en clásica, y me entusiasmaron los alejandrinos, aún tengo dudas con respecto a las comas entre dos hemistiquios.
Alguien sabe por qué y qué equivale una coma?? Muchas gracias .
Según aclara la Ortografía de la RAE, estimada, la coma tiene fines esencialmente sintácticos, que en ese manual se describen. Aunque la coma suele entrañar una pausa, hay pausas naturales en el discurso en las que no corresponde coma (por ejemplo, entre el sujeto y el verbo). Es bastante común entre los poetas noveles tratar de inducir pausas con comas, pero estas pausas en el recitado dependen de la sintaxis y del arbitrio del ejecutante. En los buenos alejandrinos, a poco andar en los versos ya verá el buen ejecutante donde hacer la pausa para delimitar los hemistiquios.

saludo
j.
 
Según aclara la Ortografía de la RAE, estimada, la coma tiene fines esencialmente sintácticos, que en ese manual se describen. Aunque la coma suele entrañar una pausa, hay pausas naturales en el discurso en las que no corresponde coma (por ejemplo, entre el sujeto y el verbo). Es bastante común entre los poetas noveles tratar de inducir pausas con comas, pero estas pausas en el recitado dependen de la sintaxis y del arbitrio del ejecutante. En los buenos alejandrinos, a poco andar en los versos ya verá el buen ejecutante donde hacer la pausa para delimitar los hemistiquios.

saludo
j.
Gracias Jorge, ahora lo tengo medio aprendido.
 

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