Me alegra tanto ver que pensamos igual, a veces me ha parecido que aquí dentro, si existe apoyo, debe ser silencioso. Como bien dices, lo que es una alegría es que tantas mujeres de todas las edades y condición, estuvieran ahí...Hemos visto sufrir a nuestras antepasados, cargar con cadenas que nunca entendimos.Queda mucho que hacer, compañera,porque a pesar de eso,el machismo esta creciendo en el pensamiento juvenil y eso asusta. Yo tengo hijos varones y me da pánico transmitirles con mi conducta, un mensaje contrario a mi pensamiento, porque la conducta es un hábito y los hábitos son difíciles de erradicar.
Un abrazo, Rosario, y gracias por estar aquí.
Isabel
El machismo ha estado tan integrado que las mujeres hemos seguido
y seguimos, aún sin querer,una buena parte de su legado.
No debemos olvidar que uno de los mayores enemigos de una mujer
puede ser otra mujer y entre ellas, lamentablemente, la madre.
Hay mujeres integradas de tal manera en el machismo,
sobre todo por incultura, que prefieren no salirse de lo establecido
y siguen transmitiendo la infección machista a sus hijos.
La gran rivalidad entre mujeres, muchas veces inculcada desde niñas,
es una ventaja que han sabido aprovechar y aprovechan las sociedades machistas.
La educación es la mejor de las vacunas y entre otras:
dejar de consumir toda la basura que habla de pureza, de virginidad,
de salvar el honor, de rescatar princesas, de quien bien te quiere te hará llorar,
de hombres duros y fuertes, de si tiene celos es que me ama,
de madres benditas, de cenicientas o de Cincuenta sombras de Grey
y de todo aquello que hace de la mujer un buen producto de mercado.
Un buen comienzo en la educación de nuestros hijos
sería la de evitar ciertas frases despectivas y que generalmente
usamos las mujeres para insultar a otras:
"A esa le hace falta un hombre que la ponga en su sitio"
"La maternidad es necesaria para realizarse como mujer
y a la pobre se le ha pasado el arroz"
"Hay que hacerse desear y esa es una fácil"
" Seguro que se ha tirado a unos cuantos para llegar donde ha llegado"
Además de esas y otras expresiones, asumidas como normales,
están esos insultos tales como :"zorra" "hija de la gran puta"
"calienta braguetas"...insultos que muchas veces y para más inri
los hacemos cuando hay un hombre de por medio.
¿De qué sirve quejarse a la RAE de las palabras que incluyen en su significado
términos machistas, por ejemplo zorra,si nosotras mismas las usamos
para insultar a otra mujer...?
Ser conscientes de nuestros propios fallos es un buen comienzo
para empezar a cambiar de actitud.
Un niño es un imitador de todo aquello que ve y escucha en su entorno
por eso es de suma importancia educarlos desde la cuna.
No me extiendo más, compañera,un abrazo.