Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
A CONTRALUZ
A contraluz recojo transparencias
lo que deja en mis ojos ardor de cielo,
en la piel estornudos de arenas
y en mis manos
una devoción de espíritu sereno.
Levanto mis pasos a la tarde más densa,
hilos y hojas bailan con ella y suena
la estridencia a coro de una virtud palaciega.
Sólo es miedo me digo
a cada ida equilibrada del ocaso.
Se va enterneciendo la subida a esos trancos
que de todos modos tropiezan y derriban
con mutilaciones de herrumbres y granos
en sordos papeles fermentando el poema.
Recojo a contraluz estas tinieblas
que ahora son mis poros nervudos,
mis abismos necios
mis sufridas venas.
A contraluz recojo transparencias
lo que deja en mis ojos ardor de cielo,
en la piel estornudos de arenas
y en mis manos
una devoción de espíritu sereno.
Levanto mis pasos a la tarde más densa,
hilos y hojas bailan con ella y suena
la estridencia a coro de una virtud palaciega.
Sólo es miedo me digo
a cada ida equilibrada del ocaso.
Se va enterneciendo la subida a esos trancos
que de todos modos tropiezan y derriban
con mutilaciones de herrumbres y granos
en sordos papeles fermentando el poema.
Recojo a contraluz estas tinieblas
que ahora son mis poros nervudos,
mis abismos necios
mis sufridas venas.
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