A golpes me enseñó la vida

Kein Williams

Poeta fiel al portal
La gente me mira con desprecio
yo estoy amarrado en un árbol
ahora yo vengo a pagar el precio
por haber robado en la panadería
el hambre es mi guardaespaldas
y ellos serán mis opresores.

Un tipo me llama ladrón
otros dicen que soy estiércol
no saben que la vida a golpes
me enseñó a vivir como sea
en la lucha de alimentarme
por una hogaza de pan
hoy van a golpearme.

Y veo el rostro de mi padre
en cada rostro, en cada persona
un puño me recuerda su nombre
cuando ese malvado hombre
me daba unas golpizas.

La calle es mi hogar
tan solo quería comer
su rabia los enceguece
solamente quieren justicia.

Una señora pide clemencia
otros piden justicia comunitaria
yo solo pido comerme ese pan
para no morir primero de hambre
mientras una soga besaba mi cuello.

De pronto llega un sacerdote
y dice: ¡Ah multitud de impíos!
A un pobre joven quieren dar mazo
mientras ustedes se lavan las manos
luego de cometer un homicidio
y ocultan entre todos su secreto.

Nadie quiso tirar la piedra
y el sacerdote me dio el pan
me dijo: Vente conmigo a cenar
quiero alimentar tu cuerpo y tu alma
quiero que conozcas a alguien que te ama
con el estomago lleno como todos soy feliz
y el amor borró, lo que a golpes aprendí.
 
La gente me mira con desprecio
yo estoy amarrado en un árbol
ahora yo vengo a pagar el precio
por haber robado en la panadería
el hambre es mi guardaespaldas
y ellos serán mis opresores.

Un tipo me llama ladrón
otros dicen que soy estiércol
no saben que la vida a golpes
me enseñó a vivir como sea
en la lucha de alimentarme
por una hogaza de pan
hoy van a golpearme.

Y veo el rostro de mi padre
en cada rostro, en cada persona
un puño me recuerda su nombre
cuando ese malvado hombre
me daba unas golpizas.

La calle es mi hogar
tan solo quería comer
su rabia los enceguece
solamente quieren justicia.

Una señora pide clemencia
otros piden justicia comunitaria
yo solo pido comerme ese pan
para no morir primero de hambre
mientras una soga besaba mi cuello.

De pronto llega un sacerdote
y dice: ¡Ah multitud de impíos!
A un pobre joven quieren dar mazo
mientras ustedes se lavan las manos
luego de cometer un homicidio
y ocultan entre todos su secreto.

Nadie quiso tirar la piedra
y el sacerdote me dio el pan
me dijo: Vente conmigo a cenar
quiero alimentar tu cuerpo y tu alma
quiero que conozcas a alguien que te ama
con el estomago lleno como todos soy feliz
y el amor borró, lo que a golpes aprendí.
Sentidas y agudas letras. lamentablemente lo primero que hacemos los humanos es juzgar sin conocer o saber la historia que hay detrás de cada persona, es un mal difícil de quitar. Conozco muchas historias de las personas que por un u otro motivo se ven o vieron obligados por diferentes circunstancias a vivir en la calle. Es una situación que se dá en todas partes del mundo. Buenas letras, un abrazo
 

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