“Siempre en mi mente” y sin saberlo, estas palabras han estado en mi, quizás, por agradecimientos o por lo que siento por el cantante y compositor más popular y prolífico de México, el señor Juan Gabriel. El escrito nace porque, aparte de haberlo visto cantar, hace muchos años, creo, aunque sin saberlo, era yo ya el escrito que están leyendo.
“Hoy todos mis días” son de escuchar sus canciones que me sabia de memoria. Pero antes, una estación radial del valle de Texas tenia un programa de una hora -de las ocho a las nueve de la noche, enteramente dedicado a él, y sin comerciales. Al recordar aquellos días o a comparación de hoy que tengo un buen sistema de sonido, antes tenia un pequeño radio, viejo, gris, con botones sueltos y un alambre largo que funcionaba como antena y que tenia que conectar a los tendederos de ropa para mejor recepción.
“Noche a noche” cuando aun no escribía, ni imaginaba, ni había leído a Pablo Neruda, todo lo que me movía lo describían sus canciones; la soledad, alegrías, llantos, orgullos, dolor, paz, amor y los ánimos en los difíciles y dulces momentos de la juventud. La vez que fui a verlo fue en el palenque de Reynosa y fue un día de esos que nunca se olvidan. Yo tenia 19 o 20 años y trabajaba en una maquiladora de montacargista y tuve que ahorrar y ahorrar por meses para comprarme mi primer traje a pagos y la entrada para asistir a su presentación. El traje era azul oscuro, camiseta celeste, corbata guinda, pero más reluciente por los esfuerzos.
“Veinte años” esperé para conocerlo, pero, aparte del tiempo, en la casa me costaron contrariedades por el hecho de ir a ver a un cantante que expresaba una forma de vivir diferente a la mía, es decir, que era homosexual. Pero para mi, era un ser humano, el mejor cantante, luchador y admirado por las tremendas dificultades que paso por el simple gusto de cantar lo que escribía.
“Con todo y mi tristeza” su reciente muerte hace me sienta como si me abrazaran otra vez los recuerdos, la colonia y como una parvada de gaviotas, sus canciones buscando lo que pienso y, por supuesto, seguiré…
Fidel G.C.
“Hoy todos mis días” son de escuchar sus canciones que me sabia de memoria. Pero antes, una estación radial del valle de Texas tenia un programa de una hora -de las ocho a las nueve de la noche, enteramente dedicado a él, y sin comerciales. Al recordar aquellos días o a comparación de hoy que tengo un buen sistema de sonido, antes tenia un pequeño radio, viejo, gris, con botones sueltos y un alambre largo que funcionaba como antena y que tenia que conectar a los tendederos de ropa para mejor recepción.
“Noche a noche” cuando aun no escribía, ni imaginaba, ni había leído a Pablo Neruda, todo lo que me movía lo describían sus canciones; la soledad, alegrías, llantos, orgullos, dolor, paz, amor y los ánimos en los difíciles y dulces momentos de la juventud. La vez que fui a verlo fue en el palenque de Reynosa y fue un día de esos que nunca se olvidan. Yo tenia 19 o 20 años y trabajaba en una maquiladora de montacargista y tuve que ahorrar y ahorrar por meses para comprarme mi primer traje a pagos y la entrada para asistir a su presentación. El traje era azul oscuro, camiseta celeste, corbata guinda, pero más reluciente por los esfuerzos.
“Veinte años” esperé para conocerlo, pero, aparte del tiempo, en la casa me costaron contrariedades por el hecho de ir a ver a un cantante que expresaba una forma de vivir diferente a la mía, es decir, que era homosexual. Pero para mi, era un ser humano, el mejor cantante, luchador y admirado por las tremendas dificultades que paso por el simple gusto de cantar lo que escribía.
“Con todo y mi tristeza” su reciente muerte hace me sienta como si me abrazaran otra vez los recuerdos, la colonia y como una parvada de gaviotas, sus canciones buscando lo que pienso y, por supuesto, seguiré…
Fidel G.C.
Última edición: