coral
Una dama muy querida en esta casa.
A las cinco de la mañana
En un día como cualquier otro día, despertando con el cantos de las aves, y el rocío frío de la mañana adornando las hojas de los árboles, en un domingo o un martes o tal vez era viernes, no puedo, o no quiero acordarme de qué bendito día era esa trágica mañana. Me acuerdo que sonó el teléfono, levanté la bocina y allí escuché la voz de uno de mis hijos, noté que le faltaba el aliento y que entrecortadamente pero con preocupación que de pronto la noticia me hiciera daño, me dijo muy quedamente: - mami, se murió José Manuel- pero por favor, ¡no te afanes!
No podía comprender en esos momentos la nefasta noticia; escuché a través de la línea el llanto de mi hijo, pues de amores de verdad es el de esos primos, ellos se querían mucho desde niños y ahora él estaba muerto, yacía en su lecho frío y nadie podía comprender en esos momentos ¿Cómo fue? ¿por qué fue? ¿por qué amaneció su cuerpo rígido al borde de su cama?, todos se preguntaban estupefactos sin poder asimilar la noticia, pues a pesar que él tenia unas complicaciones de salud y la familia estaba enterada, nunca jamás llegamos a pensar que aquel bello muchacho, de ternura especial en su alma y el amor que daba siempre a todos los que llegábamos a su casa, el de ese silbido como jilguero tan alegre,-porque le encantaba entonar la melodía de la música que le gustaba- , ahora estuviera muerto, y ya no se escuchaba su silbido musical por los corredores de su bonito hogar, en esa mañana.
Sólo se escuchaban lamentos, con gritos desgarradores, con el llanto de todos los que lo amamos. ocho tíos con sus esposas y esposos, y los primos desde el más pequeño al más grande, que son como cincuenta, los mayores con sus hijos y esposas, ¡todos estaban allí en ese lugar!, donde tantas veces nos reunimos a bailar, a reír, a disfrutar del amor de todos los familiares. Nadie sabe o antes no sabían, lo que se siente en un momentos de estos, uno ve pasar la muerte como algo normal, ¡mientras no toca tan repentinamente a nuestra puerta! uno ve pasar la vida con todo lo que tiene que vivir, con todo lo que sueña, con todo lo que lucha para alcanzar las metas que se propone, con sus achaques, con sus soledades, con sus bullicios, con sus alegrías y tristezas en este mundo tan paralelo, donde debemos inventar nuestra felicidad, si es que se logra tener y pensado en todo esto, nunca llegamos a pensar que una de las peores y terribles cosas de vivir la vida, es encontrase con un acontecimiento de estos, así ¡tan de repente y funesto! en un día donde todos se retiran a dormir tranquilamente sin que pase por nuestras mentes la muerte, pues siempre pensado y preguntándonos ¿qué haremos mañana? ¿cómo haremos tal o cual cosa?, si nos da pereza ir a trabajo, o pensando en las novias y en los novios, que quizás nos amen mucho o no nos quieren de verdad, o si lloverá mañana para alistar el paraguas o de pronto hace mucho sol y hay que aplicarnos el bloqueador, si tendremos para las vacaciones o si me gustaría comprar un carro, un traje, un hermoso abrigo, que si daremos una fiesta para el cumpleaños, o si este año armaremos en el patio, el arbolito de navidad. ¡De todo hacemos cuenta! menos que la vida no nos pertenece y que en cualquier segundo nos invitan a pasar a la eternidad, hacemos planes, o simplemente nos relajamos esperando que pase esta vida tan fugaz, si somos creyentes a medías, escasamente nos damos la bendición al meternos en nuestro lecho a dormir, ¡pero nunca pensamos si estamos en paz con nosotros mismos, con nuestros hermanos, con nuestros padres, con nuestros hijos, sorprendiéndonos la muerte. Algunos dicen que después de la muerte nada se siente, ni se ve, que somos materia y los que quedan ¿Qué pasará con los que quedan? ¿será que pueden soportar esta dura realidad?, con sus pensamiento de ¿Por qué no nos despedimos, por qué no le di un abrazo, por qué se fue sentido, por qué estuve de mal genio, por qué no le dije muchas veces que lo amaba porqué, por qué, por qué? Pienso que si nuestro amor es tan grande, antes de partir nos gustaría dejar nuestras cuentas a paz y salvo
Continuará
Como lo encontró el padre a las cinco de la mañana.
En un día como cualquier otro día, despertando con el cantos de las aves, y el rocío frío de la mañana adornando las hojas de los árboles, en un domingo o un martes o tal vez era viernes, no puedo, o no quiero acordarme de qué bendito día era esa trágica mañana. Me acuerdo que sonó el teléfono, levanté la bocina y allí escuché la voz de uno de mis hijos, noté que le faltaba el aliento y que entrecortadamente pero con preocupación que de pronto la noticia me hiciera daño, me dijo muy quedamente: - mami, se murió José Manuel- pero por favor, ¡no te afanes!
No podía comprender en esos momentos la nefasta noticia; escuché a través de la línea el llanto de mi hijo, pues de amores de verdad es el de esos primos, ellos se querían mucho desde niños y ahora él estaba muerto, yacía en su lecho frío y nadie podía comprender en esos momentos ¿Cómo fue? ¿por qué fue? ¿por qué amaneció su cuerpo rígido al borde de su cama?, todos se preguntaban estupefactos sin poder asimilar la noticia, pues a pesar que él tenia unas complicaciones de salud y la familia estaba enterada, nunca jamás llegamos a pensar que aquel bello muchacho, de ternura especial en su alma y el amor que daba siempre a todos los que llegábamos a su casa, el de ese silbido como jilguero tan alegre,-porque le encantaba entonar la melodía de la música que le gustaba- , ahora estuviera muerto, y ya no se escuchaba su silbido musical por los corredores de su bonito hogar, en esa mañana.
Sólo se escuchaban lamentos, con gritos desgarradores, con el llanto de todos los que lo amamos. ocho tíos con sus esposas y esposos, y los primos desde el más pequeño al más grande, que son como cincuenta, los mayores con sus hijos y esposas, ¡todos estaban allí en ese lugar!, donde tantas veces nos reunimos a bailar, a reír, a disfrutar del amor de todos los familiares. Nadie sabe o antes no sabían, lo que se siente en un momentos de estos, uno ve pasar la muerte como algo normal, ¡mientras no toca tan repentinamente a nuestra puerta! uno ve pasar la vida con todo lo que tiene que vivir, con todo lo que sueña, con todo lo que lucha para alcanzar las metas que se propone, con sus achaques, con sus soledades, con sus bullicios, con sus alegrías y tristezas en este mundo tan paralelo, donde debemos inventar nuestra felicidad, si es que se logra tener y pensado en todo esto, nunca llegamos a pensar que una de las peores y terribles cosas de vivir la vida, es encontrase con un acontecimiento de estos, así ¡tan de repente y funesto! en un día donde todos se retiran a dormir tranquilamente sin que pase por nuestras mentes la muerte, pues siempre pensado y preguntándonos ¿qué haremos mañana? ¿cómo haremos tal o cual cosa?, si nos da pereza ir a trabajo, o pensando en las novias y en los novios, que quizás nos amen mucho o no nos quieren de verdad, o si lloverá mañana para alistar el paraguas o de pronto hace mucho sol y hay que aplicarnos el bloqueador, si tendremos para las vacaciones o si me gustaría comprar un carro, un traje, un hermoso abrigo, que si daremos una fiesta para el cumpleaños, o si este año armaremos en el patio, el arbolito de navidad. ¡De todo hacemos cuenta! menos que la vida no nos pertenece y que en cualquier segundo nos invitan a pasar a la eternidad, hacemos planes, o simplemente nos relajamos esperando que pase esta vida tan fugaz, si somos creyentes a medías, escasamente nos damos la bendición al meternos en nuestro lecho a dormir, ¡pero nunca pensamos si estamos en paz con nosotros mismos, con nuestros hermanos, con nuestros padres, con nuestros hijos, sorprendiéndonos la muerte. Algunos dicen que después de la muerte nada se siente, ni se ve, que somos materia y los que quedan ¿Qué pasará con los que quedan? ¿será que pueden soportar esta dura realidad?, con sus pensamiento de ¿Por qué no nos despedimos, por qué no le di un abrazo, por qué se fue sentido, por qué estuve de mal genio, por qué no le dije muchas veces que lo amaba porqué, por qué, por qué? Pienso que si nuestro amor es tan grande, antes de partir nos gustaría dejar nuestras cuentas a paz y salvo
Continuará
Como lo encontró el padre a las cinco de la mañana.