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A las paradisíacas islas Cíes (Sextina)

Miguel Font

Poeta que considera el portal su segunda casa
Faro-de-C%C3%ADes.jpg


Van treinta y nueve versos en el aire,
saetas a la pátina del tiempo
que fecunda a las Cíes y las guarda,
cual micro mundo natural de vida.
Una carta de amor escrita al ritmo
de la latente claridad de un faro.

San Martin, Monteagudo y la Del Faro,
tridente mágico que exuda al aire
olor a entorno virginal, y un ritmo
que detenido se quedó en el tiempo.
De la conservación de toda vida
es manifiesto ángel de la guarda.

El archipiélago de Cíes guarda
historias de piratas y de faro,
cantigas de naufragios, y la vida
de bandas de gaviotas en el aire,
de acantilados desafiando al tiempo
y un oleaje de insolente ritmo.

La bella isla del Sur es sorda al ritmo
del invasor catamarán, y guarda
secretos para sí de antiguo tiempo,
no envidia a su vecina por el faro,
que musita leyendas en el aire,
de muérdago sagrado y larga vida.

La del Norte comulga con la vida
nudista de Figueiras, con el ritmo
del Mirador de Aves que en el aire
estalla en variedad . Discreta, guarda
el secreto de ruinas celtas, faro
que agonizó sobre el jergón del tiempo.

Reuniendo todo esto al mismo tiempo,
la ínsula del Medio cobra vida
en la espectacular Ruta del Faro.
Enamorarlo, es desnudar el ritmo
en las olas turquesas, de la guarda
de playas de alba arena y limpio aire.

El faro célebre de Cíes guarda
fiel, el ritmo melódico del tiempo,
lanzando al aire un resplandor de vida.

Desde que en 2007, The Guardian declarara una de sus playas –la de Rodas concretamente– la más bonita del mundo, la locura por las Cíes se disparó. Estas tres islas son las niñas bonitas del Parque Nacional de las Islas Atlánticas (al que también pertenecen Ons, Sálvora y Cortegada), tanto es así que los políticos gallegos llevan un par de años postulándolas para que sean declaradas Patrimonio Natural de la Humanidad. Al final, tanta fama se les fue de las manos y las islas llegaron a superar las 5.000 visitas diarias.

Sin embargo y pese a todo, la belleza caribeña de Cíes sigue intacta y ajena a tanta fama y publicidad. Continúan espectaculares con sus playas salvajes de arena blanca y fina como el azúcar; sus bosques alimentando la sombra de los caminos; sus faros altivos y protectores, al mismo tiempo; o los colores azul turquesa de sus aguas cristalinas.



 
Última edición:
¡Qué hermoso homenaje a las islas Cíes, Miguel!, nada más acertado que un sextina para descubrirnos sus bellezas.
¿Qué te puedo decir yo que vivo en las canarias?, que es mejor dejarlas así salvajes, libres, con el encanto y misterio de su aislamiento. Cuando el turismo nos puebla, cuando nos roban los campos de cultivo, como nos robaron el hermoso paisaje las plataneras, para sus campos de golf; es como si perdiéramos nuestra esencia, nos vende a trozos, ahora nuestro mar, nuestra playa, ha perdido su lozanía y las plataformas imperan como si desde siempre hubieran estado ahí ...Hay días que las ignoro, pero otros la ansiedad y el sentimiento de impotencia me ahogan.

Pero tenemos a la joven isla del Hierro, que aún está creciendo, el carácter del herreño es muy especial, ellos no apostaron por el turismo, si no por la energías renovables, por el auto abastecimiento, por el cultivo ecológico, con su espíritu de lucha, protegen su tierra.
Me han encantado tus sextinas. Felicidades.
Un abrazo.
Isabel.
 
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Van treinta y nueve versos en el aire,
saetas a la pátina del tiempo
que fecunda a las Cíes y las guarda,
cual micro mundo natural de vida.
Una carta de amor escrita al ritmo
de la latente claridad de un faro.

San Martin, Monteagudo y la Del Faro,
tridente mágico que exuda al aire
olor a entorno virginal, y un ritmo
que detenido se quedó en el tiempo.
De la conservación de toda vida
es manifiesto ángel de la guarda.

El archipiélago de Cíes guarda
historias de piratas y de faro,
cantigas de naufragios, y la vida
de bandas de gaviotas en el aire,
de acantilados desafiando al tiempo
y un oleaje de insolente ritmo.

La bella isla del Sur es sorda al ritmo
del invasor catamarán, y guarda
secretos para sí de antiguo tiempo,
no envidia a su vecina por el faro,
que musita leyendas en el aire,
de muérdago sagrado y larga vida.

La del Norte comulga con la vida
nudista de Figueiras, con el ritmo
del Mirador de Aves que en el aire
estalla en variedad . Discreta, guarda
el secreto de ruinas celtas, faro
que agonizó sobre el jergón del tiempo.

Reuniendo todo esto al mismo tiempo,
la ínsula del Medio cobra vida
en la espectacular Ruta del Faro.
Enamorarlo, es desnudar el ritmo
en las olas turquesas, de la guarda
de playas de alba arena y limpio aire.

El faro célebre de Cíes guarda
el ritmo melódico del tiempo,
lanzando al aire un resplandor de vida.

Desde que en 2007, The Guardian declarará una de sus playas –la de Rodas concretamente– la más bonita del mundo, la locura por las Cíes se disparó. Estas tres islas son las niñas bonitas del Parque Nacional de las Islas Atlánticas (al que también pertenecen Ons, Sálvora y Cortegada), tanto es así que los políticos gallegos llevan un par de años postulándolas para que sean declaradas Patrimonio Natural de la Humanidad. Al final, tanta fama se les fue de las manos y las islas llegaron a superar las 5.000 visitas diarias.

Sin embargo y pese a todo, la belleza caribeña de Cíes sigue intacta y ajena a tanta fama y publicidad. Continúan espectaculares con sus playas salvajes de arena blanca y fina como el azúcar; sus bosques alimentando la sombra de los caminos; sus faros altivos y protectores, al mismo tiempo; o los colores azul turquesa de sus aguas cristalinas.



Gran poema querido amigo Miguel, describes con maestría otro bello lugar, paradisíaco. Es tu modo singular de proteger con palabras
esas islas. Y me adhiero al comentario de Isabel. Un abrazo compañero de letras.
 
¡Qué hermoso homenaje a las islas Cíes, Miguel!, nada más acertado que un sextina para descubrirnos sus bellezas.
¿Qué te puedo decir yo que vivo en las canarias?, que es mejor dejarlas así salvajes, libres, con el encanto y misterio de su aislamiento. Cuando el turismo nos puebla, cuando nos roban los campos de cultivo, como nos robaron el hermoso paisaje las plataneras, para sus campos de golf; es como si perdiéramos nuestra esencia, nos vende a trozos, ahora nuestro mar, nuestra playa, ha perdido su lozanía y las plataformas imperan como si desde siempre hubieran estado ahí ...Hay días que las ignoro, pero otros la ansiedad y el sentimiento de impotencia me ahogan.

Pero tenemos a la joven isla del Hierro, que aún está creciendo, el carácter del herreño es muy especial, ellos no apostaron por el turismo, si no por la energías renovables, por el auto abastecimiento, por el cultivo ecológico, con su espíritu de lucha, protegen su tierra.
Me han encantado tus sextinas. Felicidades.
Un abrazo.
Isabel.
Todo lo que se lleva a Cíes debe volver con uno. Allí no existen contenedores de residuos y se pide a los visitantes, abstenerse de llevarse nada de recuerdo, piedrita, hojas o lo que sea. Eso me llamó mucho la atención. Canarias...qué lindo suena ! Que hermoso lugar has elegido para vivir, eh? Muchas gracias, por leerme, por el lindo comentario y por motivarme siempre!!! Un afectuoso abrazo, compañera de letras.
 
Gran poema querido amigo Miguel, describes con maestría otro bello lugar, paradisíaco. Es tu modo singular de proteger con palabras
esas islas. Y me adhiero al comentario de Isabel. Un abrazo compañero de letras.
Infinitas gracias, Catia, por llegar, leer y regalarme tan lindo comentario!! Un abrazo, compañera de letras.
 
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Van treinta y nueve versos en el aire,
saetas a la pátina del tiempo
que fecunda a las Cíes y las guarda,
cual micro mundo natural de vida.
Una carta de amor escrita al ritmo
de la latente claridad de un faro.

San Martin, Monteagudo y la Del Faro,
tridente mágico que exuda al aire
olor a entorno virginal, y un ritmo
que detenido se quedó en el tiempo.
De la conservación de toda vida
es manifiesto ángel de la guarda.

El archipiélago de Cíes guarda
historias de piratas y de faro,
cantigas de naufragios, y la vida
de bandas de gaviotas en el aire,
de acantilados desafiando al tiempo
y un oleaje de insolente ritmo.

La bella isla del Sur es sorda al ritmo
del invasor catamarán, y guarda
secretos para sí de antiguo tiempo,
no envidia a su vecina por el faro,
que musita leyendas en el aire,
de muérdago sagrado y larga vida.

La del Norte comulga con la vida
nudista de Figueiras, con el ritmo
del Mirador de Aves que en el aire
estalla en variedad . Discreta, guarda
el secreto de ruinas celtas, faro
que agonizó sobre el jergón del tiempo.

Reuniendo todo esto al mismo tiempo,
la ínsula del Medio cobra vida
en la espectacular Ruta del Faro.
Enamorarlo, es desnudar el ritmo
en las olas turquesas, de la guarda
de playas de alba arena y limpio aire.

El faro célebre de Cíes guarda
el ritmo melódico del tiempo,
lanzando al aire un resplandor de vida.

Desde que en 2007, The Guardian declarará una de sus playas –la de Rodas concretamente– la más bonita del mundo, la locura por las Cíes se disparó. Estas tres islas son las niñas bonitas del Parque Nacional de las Islas Atlánticas (al que también pertenecen Ons, Sálvora y Cortegada), tanto es así que los políticos gallegos llevan un par de años postulándolas para que sean declaradas Patrimonio Natural de la Humanidad. Al final, tanta fama se les fue de las manos y las islas llegaron a superar las 5.000 visitas diarias.

Sin embargo y pese a todo, la belleza caribeña de Cíes sigue intacta y ajena a tanta fama y publicidad. Continúan espectaculares con sus playas salvajes de arena blanca y fina como el azúcar; sus bosques alimentando la sombra de los caminos; sus faros altivos y protectores, al mismo tiempo; o los colores azul turquesa de sus aguas cristalinas.





Conozco esas islas. Tienen algo de mágico en todo su litoral. Celta, sin duda.

Fantástico homenaje a su asombroso embrujo.


Un abrazo
 
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Van treinta y nueve versos en el aire,
saetas a la pátina del tiempo
que fecunda a las Cíes y las guarda,
cual micro mundo natural de vida.
Una carta de amor escrita al ritmo
de la latente claridad de un faro.

San Martin, Monteagudo y la Del Faro,
tridente mágico que exuda al aire
olor a entorno virginal, y un ritmo
que detenido se quedó en el tiempo.
De la conservación de toda vida
es manifiesto ángel de la guarda.

El archipiélago de Cíes guarda
historias de piratas y de faro,
cantigas de naufragios, y la vida
de bandas de gaviotas en el aire,
de acantilados desafiando al tiempo
y un oleaje de insolente ritmo.

La bella isla del Sur es sorda al ritmo
del invasor catamarán, y guarda
secretos para sí de antiguo tiempo,
no envidia a su vecina por el faro,
que musita leyendas en el aire,
de muérdago sagrado y larga vida.

La del Norte comulga con la vida
nudista de Figueiras, con el ritmo
del Mirador de Aves que en el aire
estalla en variedad . Discreta, guarda
el secreto de ruinas celtas, faro
que agonizó sobre el jergón del tiempo.

Reuniendo todo esto al mismo tiempo,
la ínsula del Medio cobra vida
en la espectacular Ruta del Faro.
Enamorarlo, es desnudar el ritmo
en las olas turquesas, de la guarda
de playas de alba arena y limpio aire.

El faro célebre de Cíes guarda
el ritmo melódico del tiempo,
lanzando al aire un resplandor de vida.

Desde que en 2007, The Guardian declarará una de sus playas –la de Rodas concretamente– la más bonita del mundo, la locura por las Cíes se disparó. Estas tres islas son las niñas bonitas del Parque Nacional de las Islas Atlánticas (al que también pertenecen Ons, Sálvora y Cortegada), tanto es así que los políticos gallegos llevan un par de años postulándolas para que sean declaradas Patrimonio Natural de la Humanidad. Al final, tanta fama se les fue de las manos y las islas llegaron a superar las 5.000 visitas diarias.

Sin embargo y pese a todo, la belleza caribeña de Cíes sigue intacta y ajena a tanta fama y publicidad. Continúan espectaculares con sus playas salvajes de arena blanca y fina como el azúcar; sus bosques alimentando la sombra de los caminos; sus faros altivos y protectores, al mismo tiempo; o los colores azul turquesa de sus aguas cristalinas.


Maravillosa manera de dibujar la magia de nuestra naturaleza amigo Miguel, excelente trabajo, felicitaciones.

Saludos,

E. Lovera
 
Mi querido amigo, hace tiempo que no te leo en una sextina, y ahora regresas tan brillante como siempre con esta maravilla que encandila.

Estoy pensando en escribir una sextina a ver que pasa. En ese caso espero que seas indulgente, Maestro.

Mi abrazo gaucho,

Gladiadora_______________
 

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Mi querido amigo, hace tiempo que no te leo en una sextina, y ahora regresas tan brillante como siempre con esta maravilla que encandila.

Estoy pensando en escribir una sextina a ver que pasa. En ese caso espero que seas indulgente, Maestro.

Mi abrazo gaucho,

Gladiadora_______________
Muchas gracias Gladiadora, por tu visita siempre grata y motivadora!! Estoy seguro que tu sextina estará al nivel de toda tu poesía...Maravillosa!! Un afectuoso abrazo, compañera de letras.
 
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Van treinta y nueve versos en el aire,
saetas a la pátina del tiempo
que fecunda a las Cíes y las guarda,
cual micro mundo natural de vida.
Una carta de amor escrita al ritmo
de la latente claridad de un faro.

San Martin, Monteagudo y la Del Faro,
tridente mágico que exuda al aire
olor a entorno virginal, y un ritmo
que detenido se quedó en el tiempo.
De la conservación de toda vida
es manifiesto ángel de la guarda.

El archipiélago de Cíes guarda
historias de piratas y de faro,
cantigas de naufragios, y la vida
de bandas de gaviotas en el aire,
de acantilados desafiando al tiempo
y un oleaje de insolente ritmo.

La bella isla del Sur es sorda al ritmo
del invasor catamarán, y guarda
secretos para sí de antiguo tiempo,
no envidia a su vecina por el faro,
que musita leyendas en el aire,
de muérdago sagrado y larga vida.

La del Norte comulga con la vida
nudista de Figueiras, con el ritmo
del Mirador de Aves que en el aire
estalla en variedad . Discreta, guarda
el secreto de ruinas celtas, faro
que agonizó sobre el jergón del tiempo.

Reuniendo todo esto al mismo tiempo,
la ínsula del Medio cobra vida
en la espectacular Ruta del Faro.
Enamorarlo, es desnudar el ritmo
en las olas turquesas, de la guarda
de playas de alba arena y limpio aire.

El faro célebre de Cíes guarda
el ritmo melódico del tiempo,
lanzando al aire un resplandor de vida.

Desde que en 2007, The Guardian declarará una de sus playas –la de Rodas concretamente– la más bonita del mundo, la locura por las Cíes se disparó. Estas tres islas son las niñas bonitas del Parque Nacional de las Islas Atlánticas (al que también pertenecen Ons, Sálvora y Cortegada), tanto es así que los políticos gallegos llevan un par de años postulándolas para que sean declaradas Patrimonio Natural de la Humanidad. Al final, tanta fama se les fue de las manos y las islas llegaron a superar las 5.000 visitas diarias.

Sin embargo y pese a todo, la belleza caribeña de Cíes sigue intacta y ajena a tanta fama y publicidad. Continúan espectaculares con sus playas salvajes de arena blanca y fina como el azúcar; sus bosques alimentando la sombra de los caminos; sus faros altivos y protectores, al mismo tiempo; o los colores azul turquesa de sus aguas cristalinas.


Preciosas Sextina Miguel !.. Tanto más que las Islas, no tengo el placer de conocerlas y después de ver tus versos es como si me hubieras llevado en un viaje hacia ellas. Tu pluma genera un clima especial , que recorre las islas, su naturaleza, su belleza, ojalá toda su belleza naturalidad quede intacta como hasta ahora. Gracias por tu inmenso arte poético y por todas las reseñas que dejas, que son de una delicia a quien quiera alimentar su cultura. Un afectuoso abrazo querido amigo Miguel.
 
Preciosas Sextina Miguel !.. Tanto más que las Islas, no tengo el placer de conocerlas y después de ver tus versos es como si me hubieras llevado en un viaje hacia ellas. Tu pluma genera un clima especial , que recorre las islas, su naturaleza, su belleza, ojalá toda su belleza naturalidad quede intacta como hasta ahora. Gracias por tu inmenso arte poético y por todas las reseñas que dejas, que son de una delicia a quien quiera alimentar su cultura. Un afectuoso abrazo querido amigo Miguel.
Infinitas gracias, amigo Agus, por acercarte y por tan lindo y alentador comentario!!! Un afectuoso abrazo, compañero de letras.
 
La verdad es que me imagino el paraíso en zonas más templadas, donde Eva y Adán pudieran andar en cueros sin sufrir con las borrascas. Si es por la hermosura, creo que sí, que son hermosas, desgraciadamente afectadas por diversas tropelías de turistas y de barcos petroleros. Esos paisajes tan rocosos, donde el mar se muestra en sus furias, me resultan atractivos.

Bien elegidas las palabras rima, buenos endecasílabos (¡con muchos sáficos!: le dan sabor al ritmo) salvo el penúltimo que me parece corto.

Me quedé pensando en el sentido de que el ritmo del Mirador de Aves estalle en variedad, imagino que te refieres a la diversidad de especies que habitan estas islas.

abrazo
Jorge


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Van treinta y nueve versos en el aire,
saetas a la pátina del tiempo
que fecunda a las Cíes y las guarda,
cual micro mundo natural de vida.
Una carta de amor escrita al ritmo
de la latente claridad de un faro.

San Martin, Monteagudo y la Del Faro,
tridente mágico que exuda al aire
olor a entorno virginal, y un ritmo
que detenido se quedó en el tiempo.
De la conservación de toda vida
es manifiesto ángel de la guarda.

El archipiélago de Cíes guarda
historias de piratas y de faro,
cantigas de naufragios, y la vida
de bandas de gaviotas en el aire,
de acantilados desafiando al tiempo
y un oleaje de insolente ritmo.

La bella isla del Sur es sorda al ritmo
del invasor catamarán, y guarda
secretos para sí de antiguo tiempo,
no envidia a su vecina por el faro,
que musita leyendas en el aire,
de muérdago sagrado y larga vida.

La del Norte comulga con la vida
nudista de Figueiras, con el ritmo
del Mirador de Aves que en el aire
estalla en variedad . Discreta, guarda
el secreto de ruinas celtas, faro
que agonizó sobre el jergón del tiempo.

Reuniendo todo esto al mismo tiempo,
la ínsula del Medio cobra vida
en la espectacular Ruta del Faro.
Enamorarlo, es desnudar el ritmo
en las olas turquesas, de la guarda
de playas de alba arena y limpio aire.

El faro célebre de Cíes guarda
el ritmo melódico del tiempo,
lanzando al aire un resplandor de vida.

Desde que en 2007, The Guardian declarara una de sus playas –la de Rodas concretamente– la más bonita del mundo, la locura por las Cíes se disparó. Estas tres islas son las niñas bonitas del Parque Nacional de las Islas Atlánticas (al que también pertenecen Ons, Sálvora y Cortegada), tanto es así que los políticos gallegos llevan un par de años postulándolas para que sean declaradas Patrimonio Natural de la Humanidad. Al final, tanta fama se les fue de las manos y las islas llegaron a superar las 5.000 visitas diarias.

Sin embargo y pese a todo, la belleza caribeña de Cíes sigue intacta y ajena a tanta fama y publicidad. Continúan espectaculares con sus playas salvajes de arena blanca y fina como el azúcar; sus bosques alimentando la sombra de los caminos; sus faros altivos y protectores, al mismo tiempo; o los colores azul turquesa de sus aguas cristalinas.


 
Última edición:
La verdad es que me imagino el paraíso en zonas más templadas, donde Eva y Adán pudieran andar en cueros sin sufrir con las borrascas. Si es por la hermosura, creo que sí, que son hermosas, desgraciadamente afectadas por diversas tropelías de turistas y de barcos petroleros. Esos paisajes tan rocosos, donde el mar se muestra en sus furias, me resultan atractivos.

Bien elegidas las palabras rima, buenos endecasílabos (¡con muchos sáficos!: le dan sabor al ritmo) salvo el penúltimo que me parece corto.

Me quedé pensando en el sentido de que el ritmo del Mirador de Aves estalle en variedad, imagino que te refieres a la diversidad de especies que habitan estas islas.

abrazo
Jorge
Nuestra visita a las Cíes coincidió con un día radiante de verano, 35 grados y sin viento, lo que nos permitió subir al faro, recorrer las islas, disfrutar de sus hermosas playas y nadar en sus gélidas aguas. Por eso mi recuerdo es de un lugar paradisíaco. ¡Muchas gracias amigo Jorge, por acercarte, leer y ayudarme a arreglar algún despiste, como el penúltimo verso! En principio pensé cambiar el adjetivo “melódico” por “melancólico”, pero después opté por insertar “fiel” al comienzo del verso. Lo del Mirador de Aves, es ese justamente el sentido que quise darle, aunque es verdad también que la redacción es un poco tirada de los pelos. Un afectuoso abrazo, amigo poeta.
 
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Van treinta y nueve versos en el aire,
saetas a la pátina del tiempo
que fecunda a las Cíes y las guarda,
cual micro mundo natural de vida.
Una carta de amor escrita al ritmo
de la latente claridad de un faro.

San Martin, Monteagudo y la Del Faro,
tridente mágico que exuda al aire
olor a entorno virginal, y un ritmo
que detenido se quedó en el tiempo.
De la conservación de toda vida
es manifiesto ángel de la guarda.

El archipiélago de Cíes guarda
historias de piratas y de faro,
cantigas de naufragios, y la vida
de bandas de gaviotas en el aire,
de acantilados desafiando al tiempo
y un oleaje de insolente ritmo.

La bella isla del Sur es sorda al ritmo
del invasor catamarán, y guarda
secretos para sí de antiguo tiempo,
no envidia a su vecina por el faro,
que musita leyendas en el aire,
de muérdago sagrado y larga vida.

La del Norte comulga con la vida
nudista de Figueiras, con el ritmo
del Mirador de Aves que en el aire
estalla en variedad . Discreta, guarda
el secreto de ruinas celtas, faro
que agonizó sobre el jergón del tiempo.

Reuniendo todo esto al mismo tiempo,
la ínsula del Medio cobra vida
en la espectacular Ruta del Faro.
Enamorarlo, es desnudar el ritmo
en las olas turquesas, de la guarda
de playas de alba arena y limpio aire.

El faro célebre de Cíes guarda
fiel, el ritmo melódico del tiempo,
lanzando al aire un resplandor de vida.

Desde que en 2007, The Guardian declarara una de sus playas –la de Rodas concretamente– la más bonita del mundo, la locura por las Cíes se disparó. Estas tres islas son las niñas bonitas del Parque Nacional de las Islas Atlánticas (al que también pertenecen Ons, Sálvora y Cortegada), tanto es así que los políticos gallegos llevan un par de años postulándolas para que sean declaradas Patrimonio Natural de la Humanidad. Al final, tanta fama se les fue de las manos y las islas llegaron a superar las 5.000 visitas diarias.

Sin embargo y pese a todo, la belleza caribeña de Cíes sigue intacta y ajena a tanta fama y publicidad. Continúan espectaculares con sus playas salvajes de arena blanca y fina como el azúcar; sus bosques alimentando la sombra de los caminos; sus faros altivos y protectores, al mismo tiempo; o los colores azul turquesa de sus aguas cristalinas.




Yo visité las Cíes en 1989
y guardo un recuerdo maravilloso.
Decían que el agua estaba helada
pero yo no podía alejarme de allí
sin haber sentido el abrazo del Atlántico...
Es muy hermoso tu bello homenaje, compañero,
una invitación para adentrarse, de nuevo,
en sus transparentes aguas.
Un placer, Miguel,un abrazo.
 
Yo visité las Cíes en 1989
y guardo un recuerdo maravilloso.
Decían que el agua estaba helada
pero yo no podía alejarme de allí
sin haber sentido el abrazo del Atlántico...
Es muy hermoso tu bello homenaje, compañero,
una invitación para adentrarse, de nuevo,
en sus transparentes aguas.
Un placer, Miguel,un abrazo.
Muchas gracias Rosario, por tu cercanía!! Dicen que el agua de las Cíes siempre está helada, pero yo me había prometido nadar en ellas a como diera lugar, y así lo hice aunque temblaba y apenas podía respirar jaja Total eso en las fotos no se nota... Un afectuoso abrazo, compañera de letras.
 

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