No persigas tus sueños. Déjalos en perfecto orde,
con indiscutible momento adecuado, llegar hacia tí.
Retrasa tu agitado ritmo y practica estar en un espacio
como una gruta, abierto a todas las posibilidades
como una madera no trabajada.
Hazte silencioso hasta ser una parte de tu diaria practica espirirual.
Imagina todo lo que en tu vida quisieras cambiar
y déjalo entonces suelto.
Sé un observador y receptor en lugar de ser
un imperativo director de tu vida.
con indiscutible momento adecuado, llegar hacia tí.
Retrasa tu agitado ritmo y practica estar en un espacio
como una gruta, abierto a todas las posibilidades
como una madera no trabajada.
Hazte silencioso hasta ser una parte de tu diaria practica espirirual.
Imagina todo lo que en tu vida quisieras cambiar
y déjalo entonces suelto.
Sé un observador y receptor en lugar de ser
un imperativo director de tu vida.