El 17 de diciembre de 1927, Don José María Romero Martínez
reunía en el Ateneo de Sevilla a una generación de jóvenes poetas
con motivo del tercer centenario de la muerte de Don Luis de Góngora,
en ese momento nació la generación del 27.
El Ateneo de Sevilla
se viste de grana y oros
es una tarde que brilla
en una tarde de toros.
y alrededor de su foro,
se reune mucha gente
que acompaña a los poetas
en un contenido coro
y en actitudes discretas.
Y suena la filarmonica
de voces tan elegidas
que lloran los burladeros:
García Lorca, aún presente,
gozoso y tan divertido
es un cascabel de risas
cantando amores de plata.
Pedro Salinas, hermano
de sus estrofas de nata.
Aleixandre, (Don Vicente)
está centrado en el ruedo
Gerardo Diego, valiente,
bajo aquél sol de membrillo
fustiga a algún caudillo
Alberti tan contundente
con la hoz, con el martillo,
y sus espadas de fuego
En un exilio interior
triste, sutil, convincente,
de poesía desarraigada
Dámaso Alonso allí estaba.
Con su verso inteligente
y su mirada calmada.
Jorge Guillén, poesías pura,
cada frase, su palabra
se enfrenta a la dictadura.
le acompaña Luis Cernuda
de poesía más meditada
y surrealismo complejo,
unos versos de armadura
de tesón y de homenaje.
Y floreando el paisaje
en un terreno de albero
estaba Miguel Hernández
construyendo una elegía.
esas las palabras desnudas,
con el corazón de acero
en un gesto de anarquía,
y entre lágrimas decía
"compañero del alma
compañero"
Sus palabras, lluvia fina,
alimenta los almendros,
que el viento suave consuela:
flores de nata crecientes
que el poeta de Orihuela
dedicaba a Josefina.
Con su voz frágil, menuda,
brotando del corazón
un corazón que embelesa,
le canta a los cuatro vientos
que vientos del pueblo son
como el rayo que no cesa.
Y bajo un sol de membrillos
en diciembre, y diecisiete,
clamaron con decisión
acabar con los caudillos
-sus versos como canción-
¡Bendita generación!
nacida en el ventisiete
JSS
Safe Creative
septiembre 2017
reunía en el Ateneo de Sevilla a una generación de jóvenes poetas
con motivo del tercer centenario de la muerte de Don Luis de Góngora,
en ese momento nació la generación del 27.
El Ateneo de Sevilla
se viste de grana y oros
es una tarde que brilla
en una tarde de toros.
y alrededor de su foro,
se reune mucha gente
que acompaña a los poetas
en un contenido coro
y en actitudes discretas.
Y suena la filarmonica
de voces tan elegidas
que lloran los burladeros:
García Lorca, aún presente,
gozoso y tan divertido
es un cascabel de risas
cantando amores de plata.
Pedro Salinas, hermano
de sus estrofas de nata.
Aleixandre, (Don Vicente)
está centrado en el ruedo
Gerardo Diego, valiente,
bajo aquél sol de membrillo
fustiga a algún caudillo
Alberti tan contundente
con la hoz, con el martillo,
y sus espadas de fuego
En un exilio interior
triste, sutil, convincente,
de poesía desarraigada
Dámaso Alonso allí estaba.
Con su verso inteligente
y su mirada calmada.
Jorge Guillén, poesías pura,
cada frase, su palabra
se enfrenta a la dictadura.
le acompaña Luis Cernuda
de poesía más meditada
y surrealismo complejo,
unos versos de armadura
de tesón y de homenaje.
Y floreando el paisaje
en un terreno de albero
estaba Miguel Hernández
construyendo una elegía.
esas las palabras desnudas,
con el corazón de acero
en un gesto de anarquía,
y entre lágrimas decía
"compañero del alma
compañero"
Sus palabras, lluvia fina,
alimenta los almendros,
que el viento suave consuela:
flores de nata crecientes
que el poeta de Orihuela
dedicaba a Josefina.
Con su voz frágil, menuda,
brotando del corazón
un corazón que embelesa,
le canta a los cuatro vientos
que vientos del pueblo son
como el rayo que no cesa.
Y bajo un sol de membrillos
en diciembre, y diecisiete,
clamaron con decisión
acabar con los caudillos
-sus versos como canción-
¡Bendita generación!
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