Morgan H.Yabar
Poeta que considera el portal su segunda casa
A mi decrépita sombra
que soborna existencia
con sus días y noches,
que sonríe de media luna
cuando la humildad, es tan solo un pensamiento,
-¿Qué día es? No sé. No sé.
Y entonces el discurso,
rodea
las raíces como ecos,
que ya nadie entiende
como espejismos habitando un escalofrío.
Y la locura reza, sin poder abrir las alas y salvarle.
-¿Qué hora es?
Debiste regar el jardín, regarlo. Debiste…
Debiste quizá decir más veces, todo eso…
-Y callarte. Callarte.
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