Yo te lo aclaro, tocallo, y es que seguramente tengo yo la culpa por no explicar los ritmos distintos que no se acostumbran a escribir en el foro.
Te daré al completo, la deficición exacta de este tipo de metro, "dodecasilabo de seguidilla" según el diccionario de la métrica española de José Dominguez Caparrós: donde pone como ejemplo un bello poema de Rubén Darío.
"Se trata de un dodecasílabo asimétrico formado por un grupo de siete sílabas, seguido de otro de cinco. Lleva pues, acento en sexta y undécima sílabas. Admite el final esdrújulo en el primer hemistiquio, pero si hay un final agudo, este verso se convierte en endecasílabo. Tiene por tanto un carácter muy peculiar, a medio camino entre el verso simple y el verso compuesto.
Tiene un ritmo airoso y alegre que compenetra con el baile y el canto y su aire festivo se presta a serenatas y cumplimientos.
OTROS TÉRMINOS: Dodecasílabo de 7+5 ; verso de seguidilla,2.
Ahora podrás comprobar perfectamente que esas dudas que te surgieron en los versos 3 y 12 fueron por el final esdrújulo del primer hemistiquio que ya has visto que admite.
Un abrazo, amigo, poeta.
Miguel Ángel.
A continuación reproduzco al completo el poema de Rubén Darío " Elogio de la seguidilla " para los que quieran seguir degustando de este verso.
ELOGIO DE LA SEGUIDILLA
Metro mágico y rico que al alma expresas
llameantes alegrías, penas arcanas,
desde en los suaves labios de las princesas
hasta en las bocas rojas de las gitanas.
Las almas armoniosas buscan tu encanto,
sonora rosa métrica que ardes y brillas,
y España ve en tu ritmo, siente en tu canto
sus hembras, sus claveles, sus manzanillas.
Vibras al aire alegre como una cinta,
el músico te adula, te ama el poeta;
Rueda en ti sus fogosos paisajes pinta
con la audaz policromía de su paleta.
En ti el hábil orfebre cincela el marco
en que la idea-perla su oriente acusa,
o en tu cordaje armónico formas el arco
con que lanza sus flechas la airada musa.
A tu voz en el baile crujen las faldas,
los piececitos hacen brotar las rosas
e hilan hebras de amores las Esmeraldas
en ruecas invisibles y misteriosas.
La andaluza hechicera, paloma arisca,
por ti irradia, se agita, vibra y se quiebra,
con el lánguido gesto de la odalisca
o las fascinaciones de la culebra.
Pequeña ánfora lírica de vino llena
compuesto por la dulce musa Alegría
con uvas andaluzas, sal macarena,
flor y canela frescas de Andalucía.
Subes, creces, y vistes de pompas fieras;
retumbas en el ruido de las metrallas,
ondulas con el ala de las banderas,
suenas con los clarines de las batallas.
Tienes toda la lira: tienes las manos
que acompasan las danzas y las canciones;
tus órganos, tus prosas, tus cantos llanos
y tus llantos que parten los corazones.
Ramillete de dulces trinos verbales,
jabalina de Diana la Cazadora,
ritmo que tiene el filo de cien puñales,
que muerde y acaricia, mata y enflora.
Las Tirsis campesinas de ti están llenas,
y aman, radiosa abeja, tus bordoneos;
así riegas tus chispas las nochebuenas
como adornas la lira de los Orfeos.
Que bajo el sol dorado de Manzanilla
que esta azulada concha del cielo baña,
polítona y triunfante, la seguidilla
es la flor del sonoro Pindo de España.
Madrid, 1892