Aldonza Lorenzo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te quiero a ti y para mí.
Afortunada y adorable criatura.
Mi pequeño tesoro preciado y deseado.
Te guardaré para siempre,
bajo mi techo y pecho.
Mi maravilloso regalo hecho de carne y hueso.
Siempre cuidaré de ti.
Te quiero solo para mí.
¡Eres tan bonita!
¡Cúbrete!
¿A quién sonríes?
¿Hoy también te has duchado?
¡Te has perfumado!
¿Dónde estás?
¿A qué hora volverás?
¡No quiero retrasos!
¿En qué piensas?
¿Me vas abandonar?
Te he dado mi vida.
No podrás irte jamás.
¿Te comió la lengua un gato?
¡Quiero oír tu llanto!
¡Grita!
¡Hazlo!
Ven aquí,
mi muñeca sin encanto.
Eres mía,
Tan mía,
que te envolveré entre algodones y arroparé cada una de todas tus noches.
Tan mía,
que te sentaré en mis rodillas y podrás susurrarme a la oreja todo cuanto tú quieras.
Yo cuidaré de ti.
Tu rey mago está aquí.
¿No tienes nada que decir?
Mejor muerta que ser amada asi.
Y sonreí antes de morir.
A mis compañeras de presidio:
El amor con sangre no entra.
¡Cuidado!
¡Escucho los pasos de mi rey mago!
Afortunada y adorable criatura.
Mi pequeño tesoro preciado y deseado.
Te guardaré para siempre,
bajo mi techo y pecho.
Mi maravilloso regalo hecho de carne y hueso.
Siempre cuidaré de ti.
Te quiero solo para mí.
¡Eres tan bonita!
¡Cúbrete!
¿A quién sonríes?
¿Hoy también te has duchado?
¡Te has perfumado!
¿Dónde estás?
¿A qué hora volverás?
¡No quiero retrasos!
¿En qué piensas?
¿Me vas abandonar?
Te he dado mi vida.
No podrás irte jamás.
¿Te comió la lengua un gato?
¡Quiero oír tu llanto!
¡Grita!
¡Hazlo!
Ven aquí,
mi muñeca sin encanto.
Eres mía,
Tan mía,
que te envolveré entre algodones y arroparé cada una de todas tus noches.
Tan mía,
que te sentaré en mis rodillas y podrás susurrarme a la oreja todo cuanto tú quieras.
Yo cuidaré de ti.
Tu rey mago está aquí.
¿No tienes nada que decir?
Mejor muerta que ser amada asi.
Y sonreí antes de morir.
A mis compañeras de presidio:
El amor con sangre no entra.
¡Cuidado!
¡Escucho los pasos de mi rey mago!
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