Francisco Ruzafa .
Poeta asiduo al portal
Pisando el nácar iridiscente de tus perlas,
busco a la sombra de un cocotero,
tu presencia.
Preparo una hoguera,
un festín para dos.
Si tu no existes,
si no apareces.
Será una ofrenda
a los simios, a insectos
reptiles y aves.
Será un bodegón
en la tarde .
Donde los tonos afrutados
pintan largos atardeceres de espera.
Saltan los delfines juegan
en el aire.
Una tortuga se acerca
y en el silencio de la noche
pare una centena de huevos
a orillas de tu sal.
Donde los tonos afrutados
pintan largos atardeceres de espera.
De tu larga singladura.
De tu longeva vida.
Regreso a casa
con una Luna llena.
Me espera mi perro.
Y en mi diario
apareces tu,
mi sirena.
busco a la sombra de un cocotero,
tu presencia.
Preparo una hoguera,
un festín para dos.
Si tu no existes,
si no apareces.
Será una ofrenda
a los simios, a insectos
reptiles y aves.
Será un bodegón
en la tarde .
Donde los tonos afrutados
pintan largos atardeceres de espera.
Saltan los delfines juegan
en el aire.
Una tortuga se acerca
y en el silencio de la noche
pare una centena de huevos
a orillas de tu sal.
Donde los tonos afrutados
pintan largos atardeceres de espera.
De tu larga singladura.
De tu longeva vida.
Regreso a casa
con una Luna llena.
Me espera mi perro.
Y en mi diario
apareces tu,
mi sirena.