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A quién pedir.

Alonso Vicent

Poeta veterano en el portal
A QUIÉN PEDIR.


No suelo recitarme los rosarios
cuando sufro de ajenas amarguras;
me formo, me deformo las molduras
y me encajo en mis propios relicarios.

No obstante con la sed me desletargo,
si acucia el hambre como cuatro cosas,
cuando puedo me invito y entre rosas
olvido las espinas de lo amargo.

Soy creyente si hablamos de personas,
agnóstico de mí cuando me enfado,
invierto siempre en lo que tengo al lado
que más allá no llegan mis neuronas.

Mas pido un universo en igualdades,
que el hambre, que la sed mueran de olvido,
que no se pierda el natural sentido
que existe para todas las edades.

El fallo es que no acierto a quién pedir:
al estado, a la iglesia o a mí mismo.
Me asusta lo profundo del abismo,
el espejo y las varas de medir.
 
Magníficos cuartetos, Alonso, que actúan sobre el lector a manera de una confesión donde de alguna forma pareces autodefinirte con gran altura poética. Eso de:

me formo, me deformo las molduras
y me encajo en mis propios relicarios.


me ha gustado especialmente. Eres un poeta grande sin duda, amigo, y eso se nota en cada verso que escribes.

Mi sincera felicitación con un cordial saludo.



A QUIÉN PEDIR.


No suelo recitarme los rosarios
cuando sufro de ajenas amarguras;
me formo, me deformo las molduras
y me encajo en mis propios relicarios.

No obstante con la sed me desletargo,
si acucia el hambre como cuatro cosas,
cuando puedo me invito y entre rosas
olvido las espinas de lo amargo.

Soy creyente si hablamos de personas,
agnóstico de mí cuando me enfado,
invierto siempre en lo que tengo al lado
que más allá no llegan mis neuronas.

Mas pido un universo en igualdades,
que el hambre, que la sed mueran de olvido,
que no se pierda el natural sentido
que existe para todas las edades.

El fallo es que no acierto a quién pedir:
al estado, a la iglesia o a mí mismo.
Me asusta lo profundo del abismo,
el espejo y las varas de medir.
 
A QUIÉN PEDIR.


No suelo recitarme los rosarios
cuando sufro de ajenas amarguras;
me formo, me deformo las molduras
y me encajo en mis propios relicarios.

No obstante con la sed me desletargo,
si acucia el hambre como cuatro cosas,
cuando puedo me invito y entre rosas
olvido las espinas de lo amargo.

Soy creyente si hablamos de personas,
agnóstico de mí cuando me enfado,
invierto siempre en lo que tengo al lado
que más allá no llegan mis neuronas.

Mas pido un universo en igualdades,
que el hambre, que la sed mueran de olvido,
que no se pierda el natural sentido
que existe para todas las edades.

El fallo es que no acierto a quién pedir:
al estado, a la iglesia o a mí mismo.
Me asusta lo profundo del abismo,
el espejo y las varas de medir.



Impecables estrofas que desarrollan un mensaje más que plausible.


Un abrazo.
 
Mas pido un universo en igualdades,
que el hambre, que la sed mueran de olvido,
que no se pierda el natural sentido
que existe para todas las edades.
Impresionante!!! Una biografía del humano promedio que vive mirando las injusticia de este mundo sin sabe a que o quien recurrir para mitigar aunque sea un poco, y la rebeldía explota al ver que salvo nosotros mismos el resto no existe. ¡Magistral poema! Un inmenso placer disfrutar de su profunda e intensa poesía, Alonso Vicent, reciba la más cordial felicitación y saludo.
 
A QUIÉN PEDIR.


No suelo recitarme los rosarios
cuando sufro de ajenas amarguras;
me formo, me deformo las molduras
y me encajo en mis propios relicarios.

No obstante con la sed me desletargo,
si acucia el hambre como cuatro cosas,
cuando puedo me invito y entre rosas
olvido las espinas de lo amargo.

Soy creyente si hablamos de personas,
agnóstico de mí cuando me enfado,
invierto siempre en lo que tengo al lado
que más allá no llegan mis neuronas.

Mas pido un universo en igualdades,
que el hambre, que la sed mueran de olvido,
que no se pierda el natural sentido
que existe para todas las edades.

El fallo es que no acierto a quién pedir:
al estado, a la iglesia o a mí mismo.
Me asusta lo profundo del abismo,
el espejo y las varas de medir.
Un poema muy filosófico, para buscar un sentido a la vida...
Por otra parte pude oír la musicalidad de tus versos y eso algo que me gusta porque no es muy frecuente .
Enhorabuena amigo Alonso y amistad poética.
 
A QUIÉN PEDIR.


No suelo recitarme los rosarios
cuando sufro de ajenas amarguras;
me formo, me deformo las molduras
y me encajo en mis propios relicarios.

No obstante con la sed me desletargo,
si acucia el hambre como cuatro cosas,
cuando puedo me invito y entre rosas
olvido las espinas de lo amargo.

Soy creyente si hablamos de personas,
agnóstico de mí cuando me enfado,
invierto siempre en lo que tengo al lado
que más allá no llegan mis neuronas.

Mas pido un universo en igualdades,
que el hambre, que la sed mueran de olvido,
que no se pierda el natural sentido
que existe para todas las edades.

El fallo es que no acierto a quién pedir:
al estado, a la iglesia o a mí mismo.
Me asusta lo profundo del abismo,
el espejo y las varas de medir.


Siempre me gustó tu poesia, Alonso, encuentro en ella una profunda claridad, y cordura.Esta, me ha gustado especialmente, desde la primera estrofa hasta la última. Un placer leerte, como siempre.
Un abrazo con admiracion y cariño.
Isabel
 
Buena reflexión nos compartes estimado amigo, por lo que veo, te sienta bien la Naturaleza, jajaja.
Me ha gustado Alonso, más de uno podemos vernos identificado con tus letras, pero nos hacemos la misma pregunta:
¿A quién pedir?, porque los poderosos parecen ciegos, ya que se acogen al refrán: Ojos que no ven, corazón que no siente.
Un placer volverte a leer apreciado amigo.
Un abrazo.
 
A QUIÉN PEDIR.


No suelo recitarme los rosarios
cuando sufro de ajenas amarguras;
me formo, me deformo las molduras
y me encajo en mis propios relicarios.

No obstante con la sed me desletargo,
si acucia el hambre como cuatro cosas,
cuando puedo me invito y entre rosas
olvido las espinas de lo amargo.

Soy creyente si hablamos de personas,
agnóstico de mí cuando me enfado,
invierto siempre en lo que tengo al lado
que más allá no llegan mis neuronas.

Mas pido un universo en igualdades,
que el hambre, que la sed mueran de olvido,
que no se pierda el natural sentido
que existe para todas las edades.

El fallo es que no acierto a quién pedir:
al estado, a la iglesia o a mí mismo.
Me asusta lo profundo del abismo,
el espejo y las varas de medir.
Por pedir que no quede, a quién pedírselo ya es otro asunto, lo mejor sería no tener que llegar a pedir nada y cuanto más autosuficientes seamos mejor para nosotros mismos jejee... pero por lo general a la hora de pedir lo hacemos antes que por nosotros por los seres que queremos, podemos sufrir nosotros privaciones pero no soportamos que las pase un ser querido... ayyy qué profundos y sabios son tus versos mi querido Alonso, un placer haberlos leído. Besazos con todo mi cariño y toda mi admiración....muááááackssss...
 
Magníficos cuartetos, Alonso, que actúan sobre el lector a manera de una confesión donde de alguna forma pareces autodefinirte con gran altura poética. Eso de:

me formo, me deformo las molduras
y me encajo en mis propios relicarios.


me ha gustado especialmente. Eres un poeta grande sin duda, amigo, y eso se nota en cada verso que escribes.

Mi sincera felicitación con un cordial saludo.
Hola, hola, Juan Ramón, que ya volvimos... aunque yo pedí un mes más de vacaciones. Pero, la verdad, es que ya lo tenía bien, y esto de la poesía tira. Era un buen marco aquel para componer... y componérselas sin torres eléctricas y con la conexión de una radio que cantaba entre tareas.
Lo de poeta nunca se sabe, pero ayudan y alientan comentarios como este.
Un abrazote y a componérselas también con los versos.
Voy a ver qué has escrito este verano y sigo poniéndome al día.
 
Impresionante!!! Una biografía del humano promedio que vive mirando las injusticia de este mundo sin sabe a que o quien recurrir para mitigar aunque sea un poco, y la rebeldía explota al ver que salvo nosotros mismos el resto no existe. ¡Magistral poema! Un inmenso placer disfrutar de su profunda e intensa poesía, Alonso Vicent, reciba la más cordial felicitación y saludo.
Injusto es este mundo y, aunque hemos tenido la suerte de nacer en algún sitio del mundo privilegiado, nos llegan las penurias agenas hasta nuestra pequeña vida fortificada.
Muchas gracias, señor Daniel, y un abrazote desde estas costas mediterráneas.
 
Un poema muy filosófico, para buscar un sentido a la vida...
Por otra parte pude oír la musicalidad de tus versos y eso algo que me gusta porque no es muy frecuente .
Enhorabuena amigo Alonso y amistad poética.
Hola amiga Amarilys del norte de la France.
Aquí andamos poniéndonos al día después de la desconexión veraniega.
Me encanta que haya llegado la musicalidad de estos endecasílabos y el mensaje hasta tus tierras; que es doble mérito tu bilingüismo y un placer tenerte como amiga.
Un abrazo grande hasta tu norte.
 
Uy, Sabinero te veo, Alonsete.
Esta estrofa me encanta:

Mas pido un universo en igualdades,
que el hambre, que la sed mueran de olvido,
que no se pierda el natural sentido
que existe para todas las edades.

A lo cuerdo y con rimas.

Abrazos.
Me pillaste con lo de Sabinero; si es que todo se pega. Pero yo diría que a los dos (salvando las diferencias abismales) nos marcó el señor Mario Orlando Hardy Hamlet Brenno Benedetti Farrugia... vaya nombrecito que le pusieron.
Siempre le pones salsa hasta a los comentarios...
Un abrazote.
 
Espléndidos cuartetos Vicent, describen ese abismo de no tener un credo en concreto, con todas las dudas que surgen cuando intentan dirigir sus demandas para conseguir un "universo en igualdades". Yo creo que siempre hay que empezar por uno mismo. Me ha encantado
Abrazos de martes feriado
 
A QUIÉN PEDIR.


No suelo recitarme los rosarios
cuando sufro de ajenas amarguras;
me formo, me deformo las molduras
y me encajo en mis propios relicarios.

No obstante con la sed me desletargo,
si acucia el hambre como cuatro cosas,
cuando puedo me invito y entre rosas
olvido las espinas de lo amargo.

Soy creyente si hablamos de personas,
agnóstico de mí cuando me enfado,
invierto siempre en lo que tengo al lado
que más allá no llegan mis neuronas.

Mas pido un universo en igualdades,
que el hambre, que la sed mueran de olvido,
que no se pierda el natural sentido
que existe para todas las edades.

El fallo es que no acierto a quién pedir:
al estado, a la iglesia o a mí mismo.
Me asusta lo profundo del abismo,
el espejo y las varas de medir.
A veces las soluciones las tenemos en las manos, pero se hace cuesta arriba decidir y dar el paso. Versos para meditar. Un abrazo.
Luis.
 
A QUIÉN PEDIR.


No suelo recitarme los rosarios
cuando sufro de ajenas amarguras;
me formo, me deformo las molduras
y me encajo en mis propios relicarios.

No obstante con la sed me desletargo,
si acucia el hambre como cuatro cosas,
cuando puedo me invito y entre rosas
olvido las espinas de lo amargo.

Soy creyente si hablamos de personas,
agnóstico de mí cuando me enfado,
invierto siempre en lo que tengo al lado
que más allá no llegan mis neuronas.

Mas pido un universo en igualdades,
que el hambre, que la sed mueran de olvido,
que no se pierda el natural sentido
que existe para todas las edades.

El fallo es que no acierto a quién pedir:
al estado, a la iglesia o a mí mismo.
Me asusta lo profundo del abismo,
el espejo y las varas de medir.


Me gusta tu visión una vez más, cuando logras esas molduras de tu pequeño universo donde cabe lo que tienes al lado para sustentar la vida aún cuando éste sea un profundo abismo donde el pedir sea una interrogante hasta contigo mismo. Muy hermoso en su totalidad. Un gran abrazo.
 
son buenísimas las 6 estrofas y con gran ritmo, me dele
A QUIÉN PEDIR.


No suelo recitarme los rosarios
cuando sufro de ajenas amarguras;
me formo, me deformo las molduras
y me encajo en mis propios relicarios.

No obstante con la sed me desletargo,
si acucia el hambre como cuatro cosas,
cuando puedo me invito y entre rosas
olvido las espinas de lo amargo.

Soy creyente si hablamos de personas,
agnóstico de mí cuando me enfado,
invierto siempre en lo que tengo al lado
que más allá no llegan mis neuronas.

Mas pido un universo en igualdades,
que el hambre, que la sed mueran de olvido,
que no se pierda el natural sentido
que existe para todas las edades.

El fallo es que no acierto a quién pedir:
al estado, a la iglesia o a mí mismo.
Me asusta lo profundo del abismo,
el espejo y las varas de medir.

itaron, marga
 
Siempre me gustó tu poesia, Alonso, encuentro en ella una profunda claridad, y cordura.Esta, me ha gustado especialmente, desde la primera estrofa hasta la última. Un placer leerte, como siempre.
Un abrazo con admiracion y cariño.
Isabel
No sabes cuánto me alegra que estos versos, que se atrevieron a formar un poema, hayan llegado, vía aérea, de la península hasta tu isla; o como a mí me gusta pensar, de mi refugio a tu refugio.
Un besote de parte de este chavalín entrado en años.
 
Buena reflexión nos compartes estimado amigo, por lo que veo, te sienta bien la Naturaleza, jajaja.
Me ha gustado Alonso, más de uno podemos vernos identificado con tus letras, pero nos hacemos la misma pregunta:
¿A quién pedir?, porque los poderosos parecen ciegos, ya que se acogen al refrán: Ojos que no ven, corazón que no siente.
Un placer volverte a leer apreciado amigo.
Un abrazo.
Hola Ricardo, unos meses y un ordenador después (el viejo se escoñó, je je)... y a qué no sabes lo que pedí para mi cumpleaños: uno nuevo.
La verdad es que somos privilegiados en este mundo y si miramos alrededor veremos algunos que están mejor, pero si enfocamos la mirada, y queremos ver, el asunto no está nada claro.
Ni religiones ni políticas son capaces de hacer demasiado por los menos favorecidos.
Un gran abrazo, amigo Ricardo, y mil gracias por estar.
 
Por pedir que no quede, a quién pedírselo ya es otro asunto, lo mejor sería no tener que llegar a pedir nada y cuanto más autosuficientes seamos mejor para nosotros mismos jejee... pero por lo general a la hora de pedir lo hacemos antes que por nosotros por los seres que queremos, podemos sufrir nosotros privaciones pero no soportamos que las pase un ser querido... ayyy qué profundos y sabios son tus versos mi querido Alonso, un placer haberlos leído. Besazos con todo mi cariño y toda mi admiración....muááááackssss...
Lo mejor sería no tener que pedir nada para nadie, tienes mucha razón, y que las riquezas estuvieran mejor repartidas, o al menos que se evitaran tantas penurias ajenas como fuera posible.
Pero aquí es más importante un partido que los que lo votan, y mucho más importante un dios que sus feligreses. Que dioses y presidentes, al menos, nos conserven la salud... por decir algo.
Muchas gracias Lomi y un beso hasta tu sur.
 
Espléndidos cuartetos Vicent, describen ese abismo de no tener un credo en concreto, con todas las dudas que surgen cuando intentan dirigir sus demandas para conseguir un "universo en igualdades". Yo creo que siempre hay que empezar por uno mismo. Me ha encantado
Abrazos de martes feriado
Hola Valentina, entre naranjas y naranjos.
Ay los credos; cada vez quedan más lejos de la igualdad y la concordia. Qué menos que empezar por nuestro pequeño mundo y los que nos rodean para intentar al menos echar una mano.
Un beso de aquí unos cuantos, felinos incluidos, je je.
 
Me gusta tu visión una vez más, cuando logras esas molduras de tu pequeño universo donde cabe lo que tienes al lado para sustentar la vida aún cuando éste sea un profundo abismo donde el pedir sea una interrogante hasta contigo mismo. Muy hermoso en su totalidad. Un gran abrazo.
Hola Nancy, y muchas gracias por estar en este soneto de una tarde de esas que nos da por escribir.
No es fácil pedir, y menos si no se sabe a quién. Vamos apañándonoslas para ser un poco autosuficientes y echar una mano o contribuir en el bienestar de aquello y aquellos que tenemos cerca, en la medida de lo posible.
Un abrazote de este jornalero que sigue sudando cada campaña.
 
Hermosos versos Alonso, el problema de este pobre mundo y nuestra raza egoísta, es que muchos pedimos y pocos ofrecemos, esperamos que se nos den las cosas en bandeja de plata sin esforzarnos lo más mínimo, porque si, porque creemos merecerlo todo, un enorme placer leerte, besos.
 
A QUIÉN PEDIR.


No suelo recitarme los rosarios
cuando sufro de ajenas amarguras;
me formo, me deformo las molduras
y me encajo en mis propios relicarios.

No obstante con la sed me desletargo,
si acucia el hambre como cuatro cosas,
cuando puedo me invito y entre rosas
olvido las espinas de lo amargo.

Soy creyente si hablamos de personas,
agnóstico de mí cuando me enfado,
invierto siempre en lo que tengo al lado
que más allá no llegan mis neuronas.

Mas pido un universo en igualdades,
que el hambre, que la sed mueran de olvido,
que no se pierda el natural sentido
que existe para todas las edades.

El fallo es que no acierto a quién pedir:
al estado, a la iglesia o a mí mismo.
Me asusta lo profundo del abismo,
el espejo y las varas de medir.

Maravilloso compañero, da gusto recorrer tus versos, claridad, profundidad, agresividad y elegancia un trabajo al que volveré, seguro, mi felicitación por su buen hacer poético. Un saludo.
 

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