Claro, Pepe. Mi abuela y sus hermanos vinieron de España (de Nerva) muy pequeños. Pero una tía de mi abuela, que también se vino, me contó, por ejemplo, cómo le tocó presenciar, en una suerte de conventillo o inquilinato en el que ellos vivían, que entraran los matones de la dictadura pro monárquica y franquista, tomaran de un brazo a un bebé, hijo de una familia del mismo conventillo, y lo arrojaran al vacío desde una planta alta para verlo morir, reventado, como sapo pisado por una rueda, en el piso del patio.
El esposo de mi tía, a quien no conocí porque murió joven, era obrero en la mina, que estaba en manos de la empresa británica Río Tinto. Además era artesano metalúrgico. Gracias a sus conocimientos en fundición, aquí hizo una excelente carrera, y también sus hijos, en una empresa privada nacional importantísima: Acindar (hoy en manos multinacionales).
Me contaba el hermano de mi abuela, que cuando fue, siendo niño, con sus padres, al puerto de Rosario (Santa Fe, Argentina) a recibir a su tía, esposo e hijos, se le puso la piel de gallina al ver la flaqueza esquelética de toda la familia, pero sobre todo le impactó la flaqueza en sus primos, porque eran niños, como él. O sea que venían huyendo, por igual, de la criminalidad del régimen, y del hambre, y eso, siendo mi tío un obrero calificado de la fundición de la mina, y siendo mi tía, sastre, con mucho trabajo.
Esa rama de mi familia me enseñó con lujo de detalles, cómo aquel régimen, con todo su discurso nacionalista, en realidad eran una manga de mercenarios al servicio de las empresas privadas (británicas, de la familia real española, etc.) que gracias a la impunidad que les otorgaba el régimen, explotaban a los obreros españoles miserablemente, y que en muchos casos, como en el caso de la Río Tinto, se llevaban las riquezas españolas a Gran Bretaña u otros países, dejando poco y nada de beneficios para España y su pueblo.
El padre de mi abuela formaba parte de una familia más o menos acomodada (aunque creo que esa no era propiamente su familia, sino la de su esposa, pero creo también que su esposa y él eran primos, o sea que al fin de cuentas, esa familia era también su familia), pero él, por sus ideas socialistas, su gran humanismo, y su personalidad muy especial (no lo conocí, pero todo el mundo idolatraba su bondad y su desinterés material), se distanció de su familia, y como muchos en esa época, vino a buscar una vida nueva en Argentina.
Él decía, y sus hijos y nietos (entre ellos mi abuela y mi padre) lo repetían, que Nerva había sido la primer comuna socialista de España. Nunca me ocupé de revisar en los textos históricos si esto es cierto, o sea, si no hubo otro municipio gobernado por socialistas en España antes que Nerva. Él decía que el triunfo del socialismo allí había tenido mucho que ver con la relevancia de los obreros mineros y su sindicato, en aquella pequeña localidad. Él era admirador de Dolores Ibarruri.
Cuando la orgía de sangre del régimen llegó a Nerva, el intendente tuvo que huir, y como tenía parientes en Rosario (en Argentina), huyó hacia allí. Entonces luego todos los que huían como él, huían a Rosario, porque era lo que conocían, al menos de nombre.
Una de tantas anécdotas que se relataban en mi familia, algo que le sucedió a un allegado de ellos, allí en Nerva, en aquellos oscuros años: Una noche, muy tarde, llegó a la casa de este hombre, un vecino, que era efectivo de las fuerzas de seguridad. Le dijo: "a primera hora del día vendré a buscarte para llevarte a fusilar; por favor vete". Así que en un par de horas este hombre ya estaba huyendo con la familia y con lo puesto... a Rosario.
Ya aquí en Argentina mi bisabuelo se acercó al socialismo pero vio que no eran como los de Nerva. Estos tenían un discurso apenas tímidamente reformista. Entonces militó en el comunismo, que tenía un discurso más combativo, más parecido a sus viejos compañeros socialistas de Nerva (supongo yo que cuando mi bisabuelo se vino de Nerva a la Argentina, todavía no había llegado allí el comunismo; todavía ese espectro político -obrero, sindical, combativo, y además en general anticlerical y ateo- era encarnado por el socialismo).
Después los descendientes de mi bisabuelo, especialmente los nacidos en Argentina, comprendieron que el comunismo de aquí tampoco era como el de allá. Que el de aquí, era muy revolucionario en el discurso, pero en la práctica era un partido pequeño, elitista, manejado por señorones de buena posición económica, y en la práctica, reaccionario. Pero esa es otra historia.
Lo interesante de todo esto, es cómo van de la mano ideales y poesía. Esto no significa que la poesía deba ser de izquierda. Por ejemplo nuestro compositor y poeta don Atahualpa Yupanqui, que era de izquierda, era muy amigo del uruguayo Romildo Risso, nacionalista, autor de profundas y bellas poesías, y así fue que don Ata le puso música a "Los ejes de mi carreta", hermosa letra de Risso.
O sea, no se trata de ser de izquierda. Se trata de tener ideales. En todos los espectros políticos hay tanto idealistas como oportunistas (o simplemente "tibios", que tal vez no sean malvados, pero tampoco se la juegan; y terminan siendo oportunistas en la práctica, aunque no se lo propongan).
Y por supuesto, como todo en el hombre (varón o mujer), nada es total y absoluto, sin fisuras. Nadie es 100% idealista o 100% oportunista. Pero sin duda hay personas que se destacan por lo primero, y otras por lo segundo. Y las que no se destacan por su idealismo, podrán armar versos y estrofas con gran eficacia, y tal vez ser reconocidos por la perfección técnica, tal vez insuperable, de sus poemas, pero nunca serán un Rafael Alberti.
Y claro que al hablar de ideales, no necesariamente hablamos de ideales políticos. Los ideales son algo infinitamente más amplio que eso.
Perdón por excederme en la longitud del comentario. Es uno de mis muchos grandes defectos.
Un abrazo argentino, universal, y también un poquitito andaluz, entre otros ingredientes que corren por mis venas.
Lisandro