Templanza amigo mío, que mejora
ese dolor que el hijo experimenta,
y en el afecto próvido calienta
cualquier ceniza que lo fue a deshora.
Cuando en las noches rezas a la aurora,
cambias tu vida por la madre atenta
y en ese ejemplo todo se sustenta
y en esa entrega el todo es el ahora
Quiera el Señor que tu semblante bueno
en el que el alma mira por los ojos
mantenga firme el corazón sereno
que a veces los momentos son más flojos
y el mísero dolor es un veneno
en los que el cielo nos reparte enojos.
(Para Salva con todo mi afecto, en estos momentos duros)
Pepe
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