José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te he visto por el crepúsculo
a la luz de la luna, adorándote el sol
la comisura de tus labios,
rojos como el coral.
Tu caminar sereno, casi chulesco
indomable de pensamiento
generoso de corazón, algunas veces
ufano, desmedido, sin control.
Deambular por las noches
con algunas copas de más
sintiéndote el mago de ese
espacio que dominas
como Dios, la oscuridad.
Hombre enjuto, pequeño
como un duende,
corporeidad grande
de rey celestial.
Amigo de tus amigos
amante vulgar, casi siempre
equivocando la presa o quizás
el ritual, el inicio del cuento.
Hombre de barba al ristre
quizás para ocultar tu identidad
sonrisa brillante como los luceros
en la oscuridad, pelo cano
con sublime personalidad.
Fina pluma de pensar
equivocaste el lugar
tal vez, tu sensibilidad
tu miedo voraz a ser descubierto
en ese espacio
donde hasta el aliento se oye respirar.
Amigo de niñez, de infancia
de juventud dorada, nunca
te he de olvidar y aunque los designios
de este mundo algún día nos separen
nos volveremos a ver en la eternidad