Si medio abrazo das, y es consentido,
forma parte de ti, de tu derecho,
nunca verás de un gesto satisfecho
a otra mitad que añore lo sentido.
La gloria dividida es el latido
que habita en el suspiro de tu pecho,
la otra mitad será la que sospecho:
su ausencia en el camino recorrido.
Y llena al brazo falto, de ternura,
para que vuele al cielo si conviene
pues tu infortunio no es ningún desdoro.
Si llevas tu carencia con lisura
y esa fuerza que siempre te mantiene,
demuestras entereza. ¡Como el toro!
José Soriano Simón
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Julio 2025
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