Yo opino que la estructura que se elija para el poema es como el traje que lleva el poema y eso nunca debe predominar sobre el poema en sí, sobre su capacidad de provocar algún tipo de reacción emotiva.
La rima y la métrica son herramientas poéticas, como otras muchas, que contribuyen a construir la belleza del poema. Tenemos mucha historia de poesía en la que estas herramientas, bien utilizadas, han dado lugar a obras maravillosas.
Ahora bien, si caemos en que la forma sea el principal (o peor, casi el único) valor del poema, a mí por lo menos no me interesa; aunque siempre mantendré un reconocimiento a la musicalidad y al ingenio de construirlo. Tampoco me interesa un supuesto lenguaje elevado, que no hace sino distanciarme del poema.
Pero el verso libre también corre el riesgo de crear escritos que quizá hablan de emociones, pero no las transmiten, ni construyen la belleza propia de la poesía o incluso carecen completamente de ritmo (ya sea un ritmo de patrones de acentuación, o de repetición de estructuras, algo) y ahí también pierdo el interés.
Creo que lo importante es que el poema tenga la forma que necesite para ser lo que tiene que ser y que los que pretendemos escribir poesía seamos conscientes de que esto es un oficio y requiere un aprendizaje y que hay muchas más cuestiones en las que fijarse, aparte de la forma (si queremos escribir con una cierta calidad). Creo que muchas veces seguir una estructura rígida puede matar al poema, pero no seguirla no lo resucita. Depende de otras cosas y en gran medida del gusto de cada uno. Aunque nos duela, tenemos que estar abiertos a la crítica, a que nos señalen errores (si nos encontramos con alguien con los conocimientos necesarios y disposición para transmitirlos), porque ese es el camino que nos puede llevar a mejorar.
En este caso, me parece acertadísimo utilizar una forma métrica concreta para la crítica (así se disipa cualquier idea de que se defiende el verso libre por falta de capacidad para seguir una estructura rígida) y ese lenguaje elevado, casi incomprensible (salvo que consultemos con frecuencia el diccionario), como ejemplo (o incluso un poco parodia, tal vez) de lo que se critica.
Reconozco que a mí me es muy difícil escribir con rima (especialmente rima consonante). Ya me cuesta mucho encontrar las imágenes que creo que pueden transmitir lo que intento como para además limitarme enormemente en las posibilidades de expresión. Creo que lo que perdería por la rima es más de lo que podría aportar. Sin embargo, sí he ido poco a poco encontrándome más a gusto con seguir un ritmo de acentos y una métrica en los versos. No limita tanto y sí que aporta una musicalidad y una cadencia que ayudan a que el poema provoque una emoción. Más trabajo, pero también un resultado más satisfactorio (y una producción muy reducida).