¡A veces la paz se agota! Décimas.

Maktú

Poeta que considera el portal su segunda casa
Sueño enredarme contigo

en un futuro perfecto

como si lo predilecto

fuera el sol de tu postigo.

Darte son en lo que digo

y rostro donde mirarte,

tras mi pecho conservarte

sacrosanto y predispuesto

a explicarme lo qué es esto

de morir para alcanzarte.


Temo no andar tu sendero

de tanto andar mi camino,

no sentirme peregrino

tras tus pasos, Carpintero.

Deshonrarme pendenciero

a golpes contra mí mismo

desperdiciando el lirismo

que atesora mi existencia,

condenado a la indecencia

con la pena del Abismo.


Sueño sanar a tu lado

tomando tu medicina,

no ser carnal plastilina

y en la senda aniquilado.

No llegarme acobardado

hasta el quicio de tu puerta

cuando el alma, cosa cierta,

se me muestra generosa

invitando deleitosa

a pasar por puerta abierta.


Temo no verme prendido

por la intención de tu mano,

por el cielo que galano

me lleva a un cielo encendido.

Temo andar como perdido

entre el Mal y la derrota,

con la boca en bancarrota

y la sien bañada en muerte,

desahuciada de tal suerte

que de infierno se abarrota.


¡A veces la paz se agota!
 
Sueño enredarme contigo

en un futuro perfecto

como si lo predilecto

fuera el sol de tu postigo.

Darte son en lo que digo

y rostro donde mirarte,

tras mi pecho conservarte

sacrosanto y predispuesto

a explicarme lo qué es esto

de morir para alcanzarte.


Temo no andar tu sendero

de tanto andar mi camino,

no sentirme peregrino

tras tus pasos, Carpintero.

Deshonrarme pendenciero

a golpes contra mí mismo

desperdiciando el lirismo

que atesora mi existencia,

condenado a la indecencia

con la pena del Abismo.


Sueño sanar a tu lado

tomando tu medicina,

no ser carnal plastilina

y en la senda aniquilado.

No llegarme acobardado

hasta el quicio de tu puerta

cuando el alma, cosa cierta,

se me muestra generosa

invitando deleitosa

a pasar por puerta abierta.


Temo no verme prendido

por la intención de tu mano,

por el cielo que galano

me lleva a un cielo encendido.

Temo andar como perdido

entre el Mal y la derrota,

con la boca en bancarrota

y la sien bañada en muerte,

desahuciada de tal suerte

que de infierno se abarrota.


¡A veces la paz se agota!
Me encantan las décimas y los sonetos en la poesía clásica y me parece que estás décimas te han salido muy completas con una narración serena y elegante.Ha sido un placer leerlas y volver a encontrarme con tu poesía.Enhorabuena.
Saludos.Bernardo de Valbuena
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba