Lourdes Jaramillo
Poeta recién llegado
A veces pienso en el corazón como un archivador con muchos cajoncitos en donde guardo a las personas que han entrado en mi vida y han marcado de alguna manera algunos de mis momentos.
Hay algunos cajones en los que descubro un dolor guardado, en los que nunca pienso; pero que, de pronto, por alguna razón, encuentro ahí y tienen un espacio porque dejaron una marca.
Otros, aunque más ocultos, tienen a personas que en algún momento fueron parte de mi vida y, aunque ya no lo sean más, dejaron un recuerdo.
Cajones dedicados a amigas que fueron cómplices de momentos, apoyo en lágrimas y en sueños; pero la vida pasa y cambiamos y los sueños que teníamos ya no son hoy nuestros sueños y tal vez por eso nos separamos, pero siguen teniendo un cajoncito en el corazón por haber sido.
Hay otras personas que tienen un cajón medio abierto, con la esperanza de un reencuentro para llenar de más momentos ese espacio que por la distancia física no ha podido ser completado, pero que guardo grande porque cabe más.
También hay cajones fundamentales que están siempre adelante, que se abren a diario con nuevas vivencias que guardar.
Y tengo cajones base, aquellos que dan soporte a todos los demás, cajones más antiguos de pedazos de amor profundo y eterno, de aquellos que ya no están vivos pero sí vivos en mis recuerdos.....
Hay algunos cajones en los que descubro un dolor guardado, en los que nunca pienso; pero que, de pronto, por alguna razón, encuentro ahí y tienen un espacio porque dejaron una marca.
Otros, aunque más ocultos, tienen a personas que en algún momento fueron parte de mi vida y, aunque ya no lo sean más, dejaron un recuerdo.
Cajones dedicados a amigas que fueron cómplices de momentos, apoyo en lágrimas y en sueños; pero la vida pasa y cambiamos y los sueños que teníamos ya no son hoy nuestros sueños y tal vez por eso nos separamos, pero siguen teniendo un cajoncito en el corazón por haber sido.
Hay otras personas que tienen un cajón medio abierto, con la esperanza de un reencuentro para llenar de más momentos ese espacio que por la distancia física no ha podido ser completado, pero que guardo grande porque cabe más.
También hay cajones fundamentales que están siempre adelante, que se abren a diario con nuevas vivencias que guardar.
Y tengo cajones base, aquellos que dan soporte a todos los demás, cajones más antiguos de pedazos de amor profundo y eterno, de aquellos que ya no están vivos pero sí vivos en mis recuerdos.....