A veces son los ojos, otra vez

Évano

Libre, sin dioses.
Vuelvo a ser agujero de vertible
escarcha de la noche y de la vida.
Viene con ella la carcoma horrible
del hombre invierno y sábana tupida.

Desnudo silba el frío por mi boca
y no encuentro paredes ni pasado
que me detenga el hielo desdentado
que me mina el presente y me derroca.

Y mi rostro, un racimo de la tierra,
se hunde y nada, se ahoga y nada y nada
en la sábana gris que me desferra
cuerpo y ánima y ojos y mirada.
 
Última edición:
Vuelvo a ser agujero de vertible
escarcha de la noche y de la vida.
Viene con ellas la carcoma horrible
del hombre invierno y sábana tupida.

Desnudo silba el frío por mi boca
y no encuentro paredes ni pasado
que me detenga el hielo desdentado
que me mina el presente y me derroca.

Y mi rostro, un racimo de la tierra,
se hunde y nada, se ahoga y nada y nada
en la sábana gris que me desferra
cuerpo y ánima y ojos y mirada.
Intenso pues la vertientes del olvido siempre
siembra desnudez. ver presente y pasado y
dejarse arrastrar por aquellos ojos que
ahora son luz gris.
magnifico. lo he leido tanto que siento como
un arco geometrico de arropo para mi.
felicidades. luzyabsenta
 
Hay algo cálido en este frío interno,asi suenan las nostalgias querido Vicente. Me encanta leerte,un abrazo pasado y otro por el año que comienza.
 

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