Introspectivo.
Poeta adicto al portal
Despierto de mis sueños y te veo
en el horizonte de mi cama en espiral,
tirada, como un ángel que escapó,
tapada con sabanas de almidón.
Yo te miro con prudencia, despertar,
entre la oscuridad y los balazos del sol
que atraviesan mi persiana de aluminio.
Me encandilan tus ojos de plena serenidad
el vaivén de tus pestañas parecen olas en el mar.
La vida sigue caminando,
gastando sus suelas sobre mi.
Y vos seguís acá, acariciando mis días,
regalándome besos de papel.
Colmados de sueños esos labios carmín,
que no necesitan labial,
porque expulsan un color natural,
que logra eclipsar
todo rastro de tristeza en mi piel.
Mujer, piel de cielo,
sacudís el mantel que vive a mis pies
y conserva migas de pereza,
esas que ensucian mi cabeza
y no me dejan pensar
ni ver con claridad.
Hoy es un placer,
verte dormir y despertar,
tenerte tan cerca como un traje
que acaricia todos mis poros.
Mujer de ojos negros,
como el bosque en la oscuridad
llenos de misterios e inquietudes.
Me gusta oírte respirar
en el caracol de mi oreja.
Me gusta sentirte apoyar,
en mi pecho tu cabeza.
en el horizonte de mi cama en espiral,
tirada, como un ángel que escapó,
tapada con sabanas de almidón.
Yo te miro con prudencia, despertar,
entre la oscuridad y los balazos del sol
que atraviesan mi persiana de aluminio.
Me encandilan tus ojos de plena serenidad
el vaivén de tus pestañas parecen olas en el mar.
La vida sigue caminando,
gastando sus suelas sobre mi.
Y vos seguís acá, acariciando mis días,
regalándome besos de papel.
Colmados de sueños esos labios carmín,
que no necesitan labial,
porque expulsan un color natural,
que logra eclipsar
todo rastro de tristeza en mi piel.
Mujer, piel de cielo,
sacudís el mantel que vive a mis pies
y conserva migas de pereza,
esas que ensucian mi cabeza
y no me dejan pensar
ni ver con claridad.
Hoy es un placer,
verte dormir y despertar,
tenerte tan cerca como un traje
que acaricia todos mis poros.
Mujer de ojos negros,
como el bosque en la oscuridad
llenos de misterios e inquietudes.
Me gusta oírte respirar
en el caracol de mi oreja.
Me gusta sentirte apoyar,
en mi pecho tu cabeza.