Acariciando mis días.

Introspectivo.

Poeta adicto al portal
Despierto de mis sueños y te veo
en el horizonte de mi cama en espiral,
tirada, como un ángel que escapó,
tapada con sabanas de almidón.
Yo te miro con prudencia, despertar,
entre la oscuridad y los balazos del sol
que atraviesan mi persiana de aluminio.
Me encandilan tus ojos de plena serenidad
el vaivén de tus pestañas parecen olas en el mar.


La vida sigue caminando,
gastando sus suelas sobre mi.
Y vos seguís acá, acariciando mis días,
regalándome besos de papel.
Colmados de sueños esos labios carmín,
que no necesitan labial,
porque expulsan un color natural,
que logra eclipsar
todo rastro de tristeza en mi piel.


Mujer, piel de cielo,
sacudís el mantel que vive a mis pies
y conserva migas de pereza,
esas que ensucian mi cabeza
y no me dejan pensar
ni ver con claridad.




Hoy es un placer,
verte dormir y despertar,
tenerte tan cerca como un traje
que acaricia todos mis poros.
Mujer de ojos negros,
como el bosque en la oscuridad
llenos de misterios e inquietudes.


Me gusta oírte respirar
en el caracol de mi oreja.
Me gusta sentirte apoyar,
en mi pecho tu cabeza.
 
Wow, que maravillosos versos, ella con su sola presencia acaricia tus días, y tú, con tus letras acaricia el alma de quien te lee con esos bellos sentimientos que se palpan en tu poema. Te dejo mis saludos y mi alegría de venir a visitar y leer tus vresos.
 
Ey muchas gracias !! si es así como vos decís, es un placer acariciarte el alma con un poema, que es algo que me encanta hacer.
Te mando un abrazo enorme, seguimos en contacto :)
 
Interesantes versos los que nos compartes poeta, versos muy románticos donde expresas lo que tu musa te hace sentir.
Un gusto visitarte.
Un abrazo y muchas bendiciones!!
 
Despierto de mis sueños y te veo
en el horizonte de mi cama en espiral,
tirada, como un ángel que escapó,
tapada con sabanas de almidón.
Yo te miro con prudencia, despertar,
entre la oscuridad y los balazos del sol
que atraviesan mi persiana de aluminio.
Me encandilan tus ojos de plena serenidad
el vaivén de tus pestañas parecen olas en el mar.


La vida sigue caminando,
gastando sus suelas sobre mi.
Y vos seguís acá, acariciando mis días,
regalándome besos de papel.
Colmados de sueños esos labios carmín,
que no necesitan labial,
porque expulsan un color natural,
que logra eclipsar
todo rastro de tristeza en mi piel.


Mujer, piel de cielo,
sacudís el mantel que vive a mis pies
y conserva migas de pereza,
esas que ensucian mi cabeza
y no me dejan pensar
ni ver con claridad.




Hoy es un placer,
verte dormir y despertar,
tenerte tan cerca como un traje
que acaricia todos mis poros.
Mujer de ojos negros,
como el bosque en la oscuridad
llenos de misterios e inquietudes.


Me gusta oírte respirar
en el caracol de mi oreja.
Me gusta sentirte apoyar,
en mi pecho tu cabeza.
 

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