Acaso te quiero verde

Ronald Bonilla

Poeta asiduo al portal
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Acaso te quiero verde,
verde mar, verde campana, verde latido
huyendo hacia la tempestad silente.
Acaso cascada, catarata, caída
vertiginosa del cielo entre tus verdes.
No sabes acaso que el lugar del edén
lo estamos perdiendo de puro desamor.
Y sólo nosotros no cabremos,
pues la tierra volverá a crecer con sus flores
y la sed saltarina del riachuelo,
sus lagunas, sus verdores y redes y marañas
en el poniente
y en las madrugadas.
Crecerá y crecerá
cuando sólo el rocío selle estas memorias
del hombre que pasó doliéndose
mientras lanzaba los cuchillos y los gases.
Solo nosotros no cabremos
mientras renacen sobre los edificios soterrados
las miasmas, los esteros, la selva intrincada
volviendo a soñar
y a repoblar el aire,
el acantilado, el bosque
y el mítico subsuelo que sepultó la huella
de los viejos alambres interpuestos,
y los plásticos vacíos y las luces artificiales
y estas pantallas insólitas
que acaso vinieron a defender a Gaia
y fracasaron.

Verde que te quise verde.

de mi libro inédito CABOS SUELTOS
DERECHOS DE AUTOR PROTEGIDOS POR LEY

poema a partir de la imagen
 
Así es, querido amigo.
Nosotros somos dueños de nuestro destino.
Pero hay muchas cosas que son aleatorias.
Uno nunca puede estar seguro de que su empresa va a triunfar.
De ahí que el fracaso enseñe más que el éxito.
Y que el Dolor sea la forma más sencilla de aprendizaje.


Entonces, la Nada es igual al Todo, pues todo es, y nada es, al mismo tiempo.


Y en esa singularidad, del latido cósmico: Big Bang / Big Crunch...
Estamos todos representados. Todas las galaxias. Todas las estrellas y mundos.
El plano físico de existencia, los cielos y los Infiernos.


Todo cabe dentro de una pelota de Golf.
Que arde a billones de grados centígrados de fiebre.
Energía sublime.


Y de ahí, surge el Nivana. La contemplación de que todos somos uno.
 
La tierra vuelve siempre a renacer le hagas lo que le hagas tiene todo el tiempo del mundo, incluso puede como bien dices soterrar cualquier herida infringida.
El problema es que tarda entre 90 y 120 años y a los que vienen después se les olvida.


y estas pantallas insólitas
que acaso vinieron a defender a Gaia
y fracasaron.
Y esto Ronald, esto se me escapa. ¿Por cierto has visto la pareidolia en la cascada?
 
Última edición:
Acaso te quiero verde,
verde mar, verde campana, verde latido
huyendo hacia la tempestad silente.
Acaso cascada, catarata, caída
vertiginosa del cielo entre tus verdes.
No sabes acaso que el lugar del edén
lo estamos perdiendo de puro desamor.
Y sólo nosotros no cabremos,
pues la tierra volverá a crecer con sus flores
y la sed saltarina del riachuelo,
sus lagunas, sus verdores y redes y marañas
en el poniente
y en las madrugadas.
Crecerá y crecerá
cuando sólo el rocío selle estas memorias
del hombre que pasó doliéndose
mientras lanzaba los cuchillos y los gases.
Solo nosotros no cabremos
mientras renacen sobre los edificios soterrados
las miasmas, los esteros, la selva intrincada
volviendo a soñar
y a repoblar el aire,
el acantilado, el bosque
y el mítico subsuelo que sepultó la huella
de los viejos alambres interpuestos,
y los plásticos vacíos y las luces artificiales
y estas pantallas insólitas
que acaso vinieron a defender a Gaia
y fracasaron.

Verde que te quise verde.
como inspirado en Calderon de la Barca y posterior a García Lorca... buen poema con sabor a naturaleza....

saludos
 
Gracias Nommo, por tu bella reflexión que comparto, abrazos
Gracis Fulgencio, por pasar, así es, abrazos
Gracias ,Abraham Emilio, al menos el referente lorquiano es muy claro por los intertextos usados, el nombre del poema era VERDE QUE TE QUISE VERDE, y aún lo pienso, lo de Calderón es un tanto casual, aunque del Siglo de Oro español es uno de mis preferidos, abrazos
 

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