tanito
Poeta fiel al portal
Refresca la brisa el paseo de los niños
mientras comentan sus gestas de guerra,
armados tan solo con tirachinas
que siempre ganaron peleas
y nunca mordieron la tierra.
Vuelan sus mentes y lenguas para hablar de un futuro
plagado de ideas de cuero y de piedra,
de dibujos que se multiplican por el infinito,
de color en los ojos y en las camisetas
que se exponen para regocijo de los paseantes
en playas y pueblos los días de fiesta.
Quisieran mamar de aquel firmamento
preñado de constelaciones rojizas y bellas,
sus labios pueriles solo les alcanzan
temblando febriles a rozar la gloria
que da el roce de un beso sentido,
que da esa caricia de amorosas yemas.
Vuelta a la infancia,
logro de quimeras.
Revienta los sueños de los churumbeles
un brusco destello de fuego canalla
surgido de un fondo podrido de negra alacena,
secando los mares y los lacrimales,
mojando la espalda de aquel blanco cielo
que ya se ha perdido tras nubes fatales
nacidas de aguas obscenas.
Murieron los besos de las amapolas
al agotarse la sangre en sus venas.
No brillaba la piel de la Venus
al tornarse el mármol en cera.
Ya no juega en la orilla la niña
al sentir que una ola la lleva.
Ni los torpes tirones de pelos
que aquel niño travieso le diera
consigue que cambie su rictus
que no dice nada ni decir espera.
Los humos se contaminaron
y las risas son quejas.
Ni arenas ni piedras esperan mañana,
ni complicidades de noches en vela.
Adiós a la infancia que mojo su mecha,
adiós a la luz…,
…el invierno acecha.
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