Antxuron
Poeta recién llegado
Fue en Noviembre, tu adiós definitivo,
ese último instante aún me atormenta;
tú fuiste a morir, yo quedé vivo,
tan raudamente que no me di cuenta.
Los besos se fueron de puntillas,
las caricias huyeron con premura,
no quedó ni brizna de ternura
con la que regar nuestras semillas.
Se evaporó tu imagen de muñeca,
enmudeció tu boca de sirena,
sólo quedó el silencio sin escena,
todo el amor quedó en una mueca.
Pasaron momentos, días y años,
envejecieron los recuerdos cansados
matando la zozobra en autoengaños,
dejando los anhelos mutilados.
Dejé de ver tu estampa en mis sueños,
cicatrizó tu herida en mi coraza,
ya nunca más fui tuyo, fui mi dueño,
tu recuerdo dejó de ser una tenaza.
Hoy ya marchita mi frente y mi vida
en el umbral de saber que no fui nada,
sólo me queda una espina prendida
en un Noviembre de fecha ya olvidada.
Hoy sé que fuiste lo único importante:
mi rosa dulce, mi paño de seda,
luz de mi vida clara y penetrante,
mi estela, mi guía, camino y vereda.
Ahora mi dulce muerte no me apena,
veo borrosa la imagen de una paloma
que sonríe con su boca de sirena
y me lleva hacia su aura y su aroma.
ese último instante aún me atormenta;
tú fuiste a morir, yo quedé vivo,
tan raudamente que no me di cuenta.
Los besos se fueron de puntillas,
las caricias huyeron con premura,
no quedó ni brizna de ternura
con la que regar nuestras semillas.
Se evaporó tu imagen de muñeca,
enmudeció tu boca de sirena,
sólo quedó el silencio sin escena,
todo el amor quedó en una mueca.
Pasaron momentos, días y años,
envejecieron los recuerdos cansados
matando la zozobra en autoengaños,
dejando los anhelos mutilados.
Dejé de ver tu estampa en mis sueños,
cicatrizó tu herida en mi coraza,
ya nunca más fui tuyo, fui mi dueño,
tu recuerdo dejó de ser una tenaza.
Hoy ya marchita mi frente y mi vida
en el umbral de saber que no fui nada,
sólo me queda una espina prendida
en un Noviembre de fecha ya olvidada.
Hoy sé que fuiste lo único importante:
mi rosa dulce, mi paño de seda,
luz de mi vida clara y penetrante,
mi estela, mi guía, camino y vereda.
Ahora mi dulce muerte no me apena,
veo borrosa la imagen de una paloma
que sonríe con su boca de sirena
y me lleva hacia su aura y su aroma.
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