Adiós

selin

Poeta recién llegado
Se han perdido tantos días
culpando a las hojas de su abrupta
invasión que los suelos
donde mis pasos
se inventan interminables
a la hora
de olvidar este amor.

Otoño eterno que en tus manos
llevas la nostalgia de mi renuncia
en tu cara profunda
donde la niebla pierde mi propia esperanza
concede partir de estas plazas encantadas
a los patios iluminados de toda esperanza.


Aquella lejanía del sur nunca
piso mi corazón.



No podría convencer de este amor a nadie
ni a la propia escritura donde ella es la dueña
solamente como todos estos años buscar
entre los rieles de trenes olvidados
el paraíso de la consolación
aquella que destila alivio
al paso de las estrellas
en su inmortal rotación.
 
Se han perdido tantos días
culpando a las hojas de su abrupta
invasión que los suelos
donde mis pasos
se inventan interminables
a la hora
de olvidar este amor.

Otoño eterno que en tus manos
llevas la nostalgia de mi renuncia
en tu cara profunda
donde la niebla pierde mi propia esperanza
concede partir de estas plazas encantadas
a los patios iluminados de toda esperanza.


Aquella lejanía del sur nunca
piso mi corazón.



No podría convencer de este amor a nadie
ni a la propia escritura donde ella es la dueña
solamente como todos estos años buscar
entre los rieles de trenes olvidados
el paraíso de la consolación
aquella que destila alivio
al paso de las estrellas
en su inmortal rotación.

Que difícil decir adiós, escribir pensando en avanzar de esa manera, solidificando el sendero, ojala que le encuentre remedio a tu situación tan de tristeza, se lo que es, lo que se siente, olvidar es difícil, como catapultar el dolor hacia otra parte, simplemente no hay forma, saludos y hermoso escrito.
 
Que difícil decir adiós, escribir pensando en avanzar de esa manera, solidificando el sendero, ojala que le encuentre remedio a tu situación tan de tristeza, se lo que es, lo que se siente, olvidar es difícil, como catapultar el dolor hacia otra parte, simplemente no hay forma, saludos y hermoso escrito.
Gracias Francisco
 
Demasiado doloroso es el adiós y más cuando el alma, la mente y el corazón se quedan perdidos, un sensible escrito, grato leerle, saludos!
 
Se han perdido tantos días
culpando a las hojas de su abrupta
invasión que los suelos
donde mis pasos
se inventan interminables
a la hora
de olvidar este amor.

Otoño eterno que en tus manos
llevas la nostalgia de mi renuncia
en tu cara profunda
donde la niebla pierde mi propia esperanza
concede partir de estas plazas encantadas
a los patios iluminados de toda esperanza.


Aquella lejanía del sur nunca
piso mi corazón.



No podría convencer de este amor a nadie
ni a la propia escritura donde ella es la dueña
solamente como todos estos años buscar
entre los rieles de trenes olvidados
el paraíso de la consolación
aquella que destila alivio
al paso de las estrellas
en su inmortal rotación.
Bello poema que navega entre el amor y desamor, certera escritura y sensible melancolía. Abrazote vuela amigo selin. Paco.
 
Se han perdido tantos días
culpando a las hojas de su abrupta
invasión que los suelos
donde mis pasos
se inventan interminables
a la hora
de olvidar este amor.

Otoño eterno que en tus manos
llevas la nostalgia de mi renuncia
en tu cara profunda
donde la niebla pierde mi propia esperanza
concede partir de estas plazas encantadas
a los patios iluminados de toda esperanza.


Aquella lejanía del sur nunca
piso mi corazón.



No podría convencer de este amor a nadie
ni a la propia escritura donde ella es la dueña
solamente como todos estos años buscar
entre los rieles de trenes olvidados
el paraíso de la consolación
aquella que destila alivio
al paso de las estrellas
en su inmortal rotación.
Sublime sensibilidad tan palpable como la realidad
 
Se han perdido tantos días
culpando a las hojas de su abrupta
invasión que los suelos
donde mis pasos
se inventan interminables
a la hora
de olvidar este amor.

Otoño eterno que en tus manos
llevas la nostalgia de mi renuncia
en tu cara profunda
donde la niebla pierde mi propia esperanza
concede partir de estas plazas encantadas
a los patios iluminados de toda esperanza.


Aquella lejanía del sur nunca
piso mi corazón.



No podría convencer de este amor a nadie
ni a la propia escritura donde ella es la dueña
solamente como todos estos años buscar
entre los rieles de trenes olvidados
el paraíso de la consolación
aquella que destila alivio
al paso de las estrellas
en su inmortal rotación.
Esa rotacion, esa brujula que todavia es alivio en
la desnudez de unos sentimientos que no olvidan se
amor. recuerdos y formas que son alientos para seguir
acariciando esa necesidad de sublime religiosidad
amorosa.
saludos. excelente. luzyabsenta
 

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