uncubalibre
Poeta fiel al portal
Reboto en todos los espejos,
me guardo en el brillo de la ausencia.
Me encuentro en las líneas de mis manos.
Enredada en mi propio devenir,
me despierto en el interior de un instante.
Soy la llama que prende las sombras del miedo,
piedra pómez que absorbe el clamor de los vencidos.
Con el puzle de las palabras me entretengo.
Suelo equivocarme cuando creo estar en lo cierto.
Me detengo en la complejidad de lo simple.
Soy hija del tiempo y del azar.
Soy el fruto de caminos ásperos
y noches inconclusas.
La tierra me abriga si anochezco,
mi alma mulata respira verdades.
Camino a tientas,
viviendo intensamente cada presente:
A pesar de mis lentes y el trecho recorrido,
me siguen pareciendo lo mismo
un revolucionario burgués y un fascista solidario.
Arrimo palabras a los océanos,
enciendo fuegos que queman distinto.
Miento para poder alcanzar el sol:
le digo que soy toda oxígeno,
estudio para convertirme en aurora.
Habito en una buhardilla, sótano del cielo.
La alacena está adornada
con iniciales de diversos tamaños.
El futuro son nubes
cargadas de sueños.
Oigo cómo la nieve cruje sobre la tierra,
no es esplendor lo que me deja.
El frío brama para hacerse sentir
en este mundo sin salidas de emergencia,
en esta calle de doble sentido.
Cicatrices en el alma,
pero la cumbre en la mirada.
Gigante que renace en cada caída.
He dibujado amaneceres
en el cuaderno de recuerdos.
Salto de puente en puente,
sin mirar para abajo,
te busco entre las nubes.
Que este viento
no te lleve,
te acune en mi cielo.
En el refugio de los solitarios
camino desnudo,
ciego y manco.
Si permaneces, amor,
me aclaro
y avanzo.
Lorenzo Salamanca Garcia y Uncubalibre
me guardo en el brillo de la ausencia.
Me encuentro en las líneas de mis manos.
Enredada en mi propio devenir,
me despierto en el interior de un instante.
Soy la llama que prende las sombras del miedo,
piedra pómez que absorbe el clamor de los vencidos.
Con el puzle de las palabras me entretengo.
Suelo equivocarme cuando creo estar en lo cierto.
Me detengo en la complejidad de lo simple.
Soy hija del tiempo y del azar.
Soy el fruto de caminos ásperos
y noches inconclusas.
La tierra me abriga si anochezco,
mi alma mulata respira verdades.
Camino a tientas,
viviendo intensamente cada presente:
A pesar de mis lentes y el trecho recorrido,
me siguen pareciendo lo mismo
un revolucionario burgués y un fascista solidario.
Arrimo palabras a los océanos,
enciendo fuegos que queman distinto.
Miento para poder alcanzar el sol:
le digo que soy toda oxígeno,
estudio para convertirme en aurora.
Habito en una buhardilla, sótano del cielo.
La alacena está adornada
con iniciales de diversos tamaños.
El futuro son nubes
cargadas de sueños.
Oigo cómo la nieve cruje sobre la tierra,
no es esplendor lo que me deja.
El frío brama para hacerse sentir
en este mundo sin salidas de emergencia,
en esta calle de doble sentido.
Cicatrices en el alma,
pero la cumbre en la mirada.
Gigante que renace en cada caída.
He dibujado amaneceres
en el cuaderno de recuerdos.
Salto de puente en puente,
sin mirar para abajo,
te busco entre las nubes.
Que este viento
no te lleve,
te acune en mi cielo.
En el refugio de los solitarios
camino desnudo,
ciego y manco.
Si permaneces, amor,
me aclaro
y avanzo.
Lorenzo Salamanca Garcia y Uncubalibre