CATINA
Poeta fiel al portal
Cuando comience a pasar el tiempo,
allá tan lejos,
en ese radiante mundo que inventaste,
y te des cuenta que lo que tienes,
lo que has logrado y lo que has conseguido,
no es lo que llena tu codiciosa alma,
ni tampoco, es lo que hace latir tu corazón,
te inundará una sobredosis de mi recuerdo,
y la nostalgia de mi amor te abrazará como noche,
ese amor del bueno y blanco, que solo yo te podía dar.
Porque entre tanta mentirosa realidad,
reposar entre mis brazos fue lo más verídico que has vivido,
entonces,
vagarás como un loco por las calles oscuras de la nada,
rogando que aún no me haya ido para siempre,
y que aún conserve un poco de ese antídoto mágico,
que hacia aparecer tu verdadero ser,
con una sola de mis miradas.
Si a pesar de tus gritos, de tristeza y de dolor,
yo no regreso,
no le quedará otra opción,
a tu malherido, humillado y pobre corazón,
que desfallecer lentamente sin consuelo,
suplicando, implorando y rogando
un solo poco de mí…
allá tan lejos,
en ese radiante mundo que inventaste,
y te des cuenta que lo que tienes,
lo que has logrado y lo que has conseguido,
no es lo que llena tu codiciosa alma,
ni tampoco, es lo que hace latir tu corazón,
te inundará una sobredosis de mi recuerdo,
y la nostalgia de mi amor te abrazará como noche,
ese amor del bueno y blanco, que solo yo te podía dar.
Porque entre tanta mentirosa realidad,
reposar entre mis brazos fue lo más verídico que has vivido,
entonces,
vagarás como un loco por las calles oscuras de la nada,
rogando que aún no me haya ido para siempre,
y que aún conserve un poco de ese antídoto mágico,
que hacia aparecer tu verdadero ser,
con una sola de mis miradas.
Si a pesar de tus gritos, de tristeza y de dolor,
yo no regreso,
no le quedará otra opción,
a tu malherido, humillado y pobre corazón,
que desfallecer lentamente sin consuelo,
suplicando, implorando y rogando
un solo poco de mí…