Lôren
Poeta fiel al portal
Bajo el sol abrasador
al borde de un suelo árido
clavo las huellas en África
de mi cuerpo triste y pálido.
Aquí entierro mi negrura
la miseria de mi sino
ya el pasado lo sudé
de agua, tierra, pan y vino.
Observando mi blancura
se cayó sin más mi ombligo
mi piel es la entrada mágica
a la flor de mi destino.
Mientras sigo aquí sentada
contemplando el sin reloj
ni despacio ni veloz
ya no cuento, solo soy.
Encontré en el azabache
el color de mi poema
en el ritmo natural
de la simpleza suprema.
África negra y querida
tú, la puerta de mi olvido
en tus calles sin asfalto
ya no pienso, solo vivo.
Benin, marzo 2015
al borde de un suelo árido
clavo las huellas en África
de mi cuerpo triste y pálido.
Aquí entierro mi negrura
la miseria de mi sino
ya el pasado lo sudé
de agua, tierra, pan y vino.
Observando mi blancura
se cayó sin más mi ombligo
mi piel es la entrada mágica
a la flor de mi destino.
Mientras sigo aquí sentada
contemplando el sin reloj
ni despacio ni veloz
ya no cuento, solo soy.
Encontré en el azabache
el color de mi poema
en el ritmo natural
de la simpleza suprema.
África negra y querida
tú, la puerta de mi olvido
en tus calles sin asfalto
ya no pienso, solo vivo.
Benin, marzo 2015