luz gento
Poeta que considera el portal su segunda casa
Yo te acepto, Señor, cuando te miro,
cuando siento a la muerte tan ajena,
cuando alivias mis tristezas y mi pena
extendiendo tu amor en un suspiro.
No me gusta la muerte ni serena,
todo hace oscuro en esta vida,
y aunque humilde clemencia yo le pida
me suprime, me ata, me encadena.
Siento en mí la vida y el vivir,
la energía que fluye y se desata,
que sorprende, revive y arrebata,
la imperiosa alegría de existir.
Le es extraño, al vivir, vivir muriendo,
las cosas que en el tiempo se marchitan,
el dolor, la tristeza que lo habita
y esa muerte indomable que no entiendo.
cuando siento a la muerte tan ajena,
cuando alivias mis tristezas y mi pena
extendiendo tu amor en un suspiro.
No me gusta la muerte ni serena,
todo hace oscuro en esta vida,
y aunque humilde clemencia yo le pida
me suprime, me ata, me encadena.
Siento en mí la vida y el vivir,
la energía que fluye y se desata,
que sorprende, revive y arrebata,
la imperiosa alegría de existir.
Le es extraño, al vivir, vivir muriendo,
las cosas que en el tiempo se marchitan,
el dolor, la tristeza que lo habita
y esa muerte indomable que no entiendo.